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Ver para creer

Transcurrieron los primeros cien días del gobierno de la “nueva visión”; en tanto, no llevamos ni quince días de la administración municipal que aquí en Cuernavaca inició Jorge Morales Barud, como era de esperarse, en algo similar al destape de la caja de Pandora, de la que aparecen cada día mayores tropelías hechas por ese desgobierno que inició Manuel Martínez Garrigós y terminó Rogelio Sánchez Gatica, dejando la mayor deuda municipal que haya habido en esta ciudad y un desorden administrativo del que no se tiene memoria, además de nulos servicios públicos, porque no había dinero ni para pagar a los empleados, pese a que se les robaron hasta sus ahorros…
Así como Cuernavaca, muchos otros municipios de Morelos están en condiciones desastrosas: ha sido prácticamente como si los alcaldes morelenses hubiesen hecho una apuesta para ver quién se llevaba más haciendo menos… De manera que estos meses del primer gobierno de izquierda en Morelos, después de los muchos años de priísmo y de doce años de panismos, han sido un constante asomo de la suciedad y de la corrupción de los sexenios pasados que, quiérase o no, se montan al actual gobierno que hasta ahora no puede, o no quiere, sacudirse esos estigmas, y ha ido prolongado el desgaste que todo eso conlleva… Sin embargo, ninguno de los que se han tratado hasta ahora son temas nuevos ni causan sorpresa, sino que la sociedad sabía de ellos y los comentaba, porque son asuntos estos de las raterías en cualquier dependencia de gobierno, o en las administraciones municipales, que se habían ventilado en la prensa y los medios electrónicos, tratados en las columnas de los periódicos, y por supuesto, han sido motivo obligado de las conversaciones de sobremesa. No hay pues en Morelos quien ignore las fechorías realizadas y no se conozcan a los autores… Sin embargo, son asuntos que empiezan a convertirse en temas de tipo judicial, cosa que sí constituye una novedad, porque la tradición quería que el gobierno entrante protegiera al anterior a como diera lugar, en el ritual ese que es como advertencia de que entre políticos, todos tienen cola que les pisen, y esa cola es bastante sucia…
El río de amparos que se están dando por todos lados es una prueba que la situación está poniéndose al rojo vivo para los anteriores funcionarios, y eso que aún no se ha dicho abiertamente de cuánto y de cómo es la culpa real, porque una cosa es lo que los ciudadanos creemos y otra la realidad: finalmente, quienes perpetraron toda clase de transas, no están señalados por tontos –aunque algunos decididamente también lo sean—, sino por ratas… Aunque, claro, podría darse el caso de que los funcionarios implicados, que no son pocos, no estuvieran demasiado convencidos de que la administración de Graco Ramírez vaya a meter las manos al fuego por ellos. Porque por otra parte, cada vez es más difícil y peligroso meter las manos al fuego, ya que las leyes de transparencia que parecían inocuas, lenta –diríase que demasiado lentas-- pero inexorablemente están empezando a producir el conflicto, y con ello, a complicarles las cosas… Crece la posibilidad de informarse entre los ciudadanos que están más organizados e interesados en saber qué ha pasado realmente, qué y cómo hicieron sus tropelías durante el tiempo que permanecieron en el poder –cuando se creyeron que eso sería para siempre, y de repente vieron que el voto ciudadano puede castigar específicamente a quien se ha portado como sátrapa— y sobre todo qué es lo que va a pasar, y no quitan el dedo del renglón ni se dejan convencer con facilidad de que lo hecho estuvo bien, dadas las circunstancias.
Además, existen instituciones como el IFAI, al que recientemente se le ha dotado de más dientes, y al igual que otros instrumentos, están mostrando mayor eficacia, y las autoridades que están al frente de ellas se han manejado con rectitud. Es decir, no se trata de organismos que --como lo hemos visto en tantos casos— estén buscando afanosamente el botín para participar de él y ser cómplices, sino que están haciendo bien y a fondo su trabajo, y esto resulta realmente novedoso en las costumbres políticas morelenses…
Lo que resulta evidente es que en ese tortuguismo burocrático que se da en todo lo que concierne al gobierno, y específicamente en esa búsqueda de los culpables de tanta trapacería palpable para cualquiera que no esté dentro de las filas políticas, se prolonga la búsqueda tensando las cuerdas, hasta tenerlas como las de un Stradivarius…
Y ocurre también que lo que el ciudadano ha esperado durante estos meses, de un claro deslinde, de poner una raya entre una y otra administración, ha brillado por su ausencia, pese a que Graco Ramírez no llegó, como ocurría con Marco Adame, a continuar un gobierno panista, sino de uno de ideología totalmente contraria… Aunque en ese tan traído y llevado lugar común de otorgarle el beneficio de la duda al gobierno de la “nueva visión”, podríamos imaginar que si se están dando así las cosas, debe ser porque el gobernador Graco Ramírez está esperando para mostrar sus cartas, y quiere guardarse un as en la manga… As que podría ser el que mostrara fehacientemente la culpabilidad de los señalados, y que de una buena vez se acabara con tantas suspicacias… Aunque podría ser también el as que en un momento dado pudiera permitirles una salida “honrosa” a los señalados como corruptos --que son prácticamente todos los altos encargados del gobierno de Marco Antonio Adame y sus brothers que lo acompañaron durante el voraz gobierno que encabezó, y todos los alcaldes que de uno y otro partido dejaron las arcas vacías en los ayuntamientos que administraron, y todo el desorden imaginable— y así todo seguiría igual, en este gatopardismo tan socorrido en los tiempos llamados de la democracia y la modernidad… Hasta el jueves.

nadiapiemonte@gmail.com