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Una bolsa de comida y llamadas

La terrible tragedia que sacudió al país la semana pasada provocó las consabidas especulaciones, una de ellas se refiere a los proyectos gubernamentales que no se llevan a cabo y Petróleos Mexicanos no es la excepción. Uno de los proyectos que no recibió recursos en Pemex es el que se encarga de salvaguardar la integridad física de las instalaciones de la torre del corporativo. De acuerdo con el programa “Ampliación de la Capacidad de Sistemas Contra Incendios”, hace cinco años Pemex entregó un reporte a la Secretaría de Hacienda notificando que la estructura de la torre no cumplía con las mínimas medidas de seguridad ya que tenía sólo cuatro tableros de control con equipos detectores de humo ya obsoletos y, en consecuencia, poco confiables en caso de un siniestro. Documentos oficiales de la Secretaría de Hacienda ponen de manifiesto que desde el 2008 el corporativo de Pemex había venido solicitando recursos para la adquisición de equipo para evitar los siniestros a que está expuesto un edificio de las dimensiones de las Torres de Pemex, donde aproximadamente diez mil personas, entre trabajadores y visitantes, llegaban a ese lugar en un horario de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, de lunes a viernes. La llegada de recursos para el rubro mencionado siempre fue “lenta”. Un conocido diario de circulación nacional dio a conocer que Petróleos Mexicanos reportó a la Secretaría de Hacienda la carencia de los equipos necesarios para prevenir incendios y explosiones y que los existentes tenían más de veinte años de vida útil por lo que su deterioro se notaba a simple vista y además, por lo obsoleto del equipo, ya no existían refacciones en el mercado para darles el debido mantenimiento correctivo y salvaguardar las instalaciones del corporativo petrolero mexicano. En 2011 Pemex reiteró a la Secretaría de Hacienda la necesidad de renovar los detectores de humo, adquirir equipos detectores de explosivos y ampliar el equipo de circuito cerrado de televisión del centro administrativo con el fin de prevenir actos de hostilidad en contra de la empresa petrolera, pero la dependencia encargada de administrar los recursos financieros se los negó una vez más. El siniestro ha movido los recuerdos de diversas explosiones en los ductos como la ocurrida en el estado de Puebla y un incidente muy significativo ocurrido precisamente en la Torre B del edificio corporativo de Pemex, donde no hay elementos que pudieran haber provocado una explosión; las instalaciones, hasta el día jueves, eran meramente administrativas y ahí se guardaba el “archivo muerto”. En 1982 un incendio destruyó cientos de archivos, entre ellos el concerniente a la compra venta de los barcos Cantarell y Abkatun (en los gloriosos tiempos de Jorge Díaz Serrano al frente de Pemex). El fuego “borró” uno de los grandes fraudes cometidos contra esta empresa, pero los excesos de Díaz Serrano y sus cómplices salieron a la luz, aunque los cómplices, al paso de los años, dijeron ser inocentes, declaración que hemos escuchado siempre que ocurren estos fraudes millonarios, seguida de la frase que a ellos les confiere la ley: “es un delito menor”. El presidente Enrique Peña Nieto y el director de Pemex Exploración, Carlos Morales Gil, visitaron a los heridos atendidos en el Hospital de Pemex en Picacho. Algunos trabajadores que salieron con heridas leves aseguran que oyeron más de una explosión, que no pudo haber sido un corto circuito porque no había llamas, sólo humo y descartan una acumulación de gases pues no había elementos que pudieran producirlos y ocasionado el siniestro que redujo a escombros el sótano, la planta baja y el primer piso de la Torre B. Pero los informes oficiales confirmaron que el siniestro fue por acumulación de gases provenientes de un edificio contiguo. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, informó que, después de la explosión, donde murieron 37 personas, la paraestatal ha recibido amenazas “que quieren generar un ambiente difícil” y consideró normal que después de esto hayan desalojado a siete mil personas de un edificio de Pemex ante la posibilidad de  una bomba que resultó ser una bolsa de comida. Indicó que investigan algunas llamadas “en las que se avisa de supuestos actos, amenazas mínimas, muy pocas, pero que no vamos a permitir”. Por otra parte, Andrés Manuel López Obrador encabezará, mañana, una movilización para impedir la privatización de Pemex. “Están tramando apropiarse del petróleo que es de la Nación, del pueblo de México, en beneficio de un pequeño grupo”. El mes pasado el presidente Enrique Peña Nieto se reunió con su homóloga de Brasil para establecer alianzas estratégicas entre Petrobras y Pemex.

helenacardenas@hotmail.com