Siguenos en
    Redes Sociales

Un escándalo más

Resulta inevitable referirse al incidente, accidente, evento o como quiera  llamársele, ocurrido en la colonia las Granjas de Cuernavaca en el que murieron tres policías ministeriales, escoltas del recién nombrado procurador del estado. La noticia trascendió fronteras estatales y no era para menos. Las explicaciones y especulaciones no tardaron en hacerse presentes. Como fueron policías acreditables, como se les dice, los que dispararon contra judiciales, varios señalaron que fue evidente la falta de coordinación entre policías. Entre esas voces estuvo la del presidente de la COPARMEX y muchas más de actores representativos de la comunidad. A primera vista, algo de razón les asiste; resulta incomprensible que se “agarren” a tiros dos cuerpos policiacos. La autoridad negó tal versión, dando a entender que coordinados sí están pero que no se respetaron los protocolos. Valiente coordinación diría Juan Pueblo. El gobierno, por su parte, en voz del Gobernador se apresuró a señalar que se trató de un atentado, de una conspiración, y al más puro estilo tabasqueño, de un complot.
Uno se pregunta, ¿si los policías que intentaron detener a los vehículos en los que iba el procurador se hubieran detenido igual les disparan o realmente les dispararon porque no se detuvieron? ¿Quién disparó primero? Si tenían la consigna de disparar en contra del procurador, en la hipótesis del atentado, eran policías medio suicidas ya que los hubieran detenido de inmediato toda vez que se sabía quiénes estaban desplegados en esa región en la que, además, por lo que se ha dado en conocer, había cámaras. Si todo surgió adentro como reza la versión oficial, muy pronto se sabrá quiénes son los autores intelectuales. Se dijo además que el atentado tenía como propósito debilitar el famoso Mando Único. Aparentemente no se ve relación entre un programa que ya se anunció pero que aún no inicia, con el evento de marras. Las dos versiones que más se manejan son alarmantes: si hubo confusión, mal; si fue una conspiración, peor.
¿Realmente el Gobernador está durmiendo con el enemigo? ¿Se trata de una conspiración? ¿Fue una confusión que escaló en disparos sin parangón? ¿Funcionan los protocolos de seguridad? Si el enemigo está dentro ¿dónde se va a hacer la investigación, con personal del gobierno o con especialistas de la Procuraduría de la República? ¿Qué pasará si el resultado de la misma no coincide con el juicio ya hecho por el titular del Ejecutivo? ¿Sabremos lo que declararán los diez detenidos? El caso recuerda lo sucedido en Huitzilac con los diplomáticos estadounidenses cuyas investigaciones no satisficieron a nadie. Ojalá que en este caso no suceda lo mismo. El asunto no es menor y debe verse con toda la seriedad que amerita. Las instituciones del estado están en un serio predicamento y la entidad no puede ni debe continuar de escándalo en escándalo.
 
rodolfobecerril@hotmail.com