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Sobre la verdad

Fernando Savater presenta en su nuevo libro “Ética de Urgencia” conceptos sobre la verdad que tanta falta le hace a la clase política, vea  usted: “El problema no es que tengamos opiniones diferentes, sino averiguar qué opinión se acerca más a la verdad, porque la verdad nos conviene a todos. Si yo creo que dos y dos son cinco, y tú vienes y me demuestras que es cuatro, no hablaremos teniendo ningún conflicto, lo que ha ocurrido es que me ha ayudado a razonar mejor.
“Pero, ¿qué ocurre si mis opiniones entran en conflicto con las de otro, si no nos convencemos?
“Las opiniones no siempre tienen que entrar en conflicto. Es cierto que sí hay cosas para las que sí puede tener cada uno su verdad, por ejemplo, cuando se trata de decidir qué queremos para el desayuno: aquí cada uno elige según su gusto. Pero si hablamos de la fórmula del agua, bueno, se trata de una determinada combinación de hidrógeno y oxígeno, y no depende de tu capricho, ni de tu opinión, ni de tu gusto, depende de si sabes la fórmula o no la sabes; la discusión es importante, porque no se trata de gustos ni de opiniones, sino que se resuelve contrastando con la realidad.
“Los gustos son variables, pero los conocimientos suelen ser bastantes estables; las montañas miden lo que miden, y no cuenta lo que tú y yo creamos sobre su altura, lo que hay que hacer es ir y medirla. También es cierto que en la vida no todo es mesurable y comprobable. Las emociones, la convivencia, los sentimientos, las preferencias políticas… todo esto es variable y discutible, hay muchos enfoques… También hay muchas maneras distintas de darle sentido a la vida, y eso es fantástico. El arte también se basa precisamente en esa variedad en que no se pueda decir la palabra definitiva, a diferencia de la ciencia, donde si alguien descubre algo y lo muestra, el resto de la comunidad debe aceptarlo.

“Es muy importante, para no perder el tiempo, y para que no nos embauquen, que aprendamos a distinguir cuándo estamos delante de una situación ante la que cada uno debe buscar su propio camino, y cuándo nos enfrentamos a un asunto que se puede solventar acudiendo a la realidad.

“Antonio Machado decía: ‘No tu verdad, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela’. En muchas cosas, la verdad no es la de uno o la de otro, sino la verdad que impone la realidad.
“Cuando si depende del gusto, de la opinión o del interés, entonces también es bueno descubrir cuál es la predominante, para adaptarnos a ella, o como punto de partir para empezar a transformarla. En un mundo plural de opiniones o intereses chocan entre ellos, la buena convivencia está hecha de transacciones: el lubricante de las relaciones sociales es la capacidad de escuchar y de ceder. Las personas que siempre tratan de imponerse y no ceden nunca, o viven solos o tienen esclavos, pero es imposible que participen de la convivencia”.
Como podemos ver, el concepto de la verdad es discutible, no es simple, y además tiene mucho de lo que cada uno de nosotros considere como verdad, por ello señala en su libro “Ética de Urgencia”:
“El pensamiento de las personas no es puro, está teñido de las creencias de cada uno. Si hablas con alguien de  derecha, te va a contar la historia desde ese punto de vista, y si es de izquierda, pues lo hará desde el suyo.
“Esta influencia tiene sus límites de actuación: puede modificar el enfoque, pero no va a contarte que Julio César era azteca. Una vez al viejo político francés Clemenceau le dijeron: ‘Vaya usted a saber dentro de unos años cómo interpretarán, pero seguro que nadie defiende que Bélgica invadió Alemania’.
“Hay aspectos de la historia que pueden explicarse desde enfoques distintos, a los que se les pueden dar interpretaciones matizadas, pero siempre hay una base objetiva. Por otro lado, tenéis la suerte de que vives una época en la que si bien se os ofrece la posibilidad de educaros, no se os está imponiendo un pensamiento. Tenéis el debe de escuchar, pero también es bueno tomar la precaución de no creer a juntillas. Y menos ahora que tenemos acceso a una cantidad de fuentes de información como ninguno de nuestros antepasados habría sospechado nunca.
“Me gustaría saber si esta de acuerdo con Kant en que no hay que mentir bajo ninguna circunstancia.
“Lo que Kant quiere decir es que en el fondo, cuando uno miente, está haciendo una excepción a la norma moral, ya que a ti te gustaría vivir en un mundo donde se dijese la verdad”. Creo que eso es a lo que aspiramos todos, pero como las autoridades viven diciendo medias verdades o medias mentiras, la verdad es que uno ya no sabe para dónde correr. ¿No cree usted?