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Servicios al Cliente

Mientras la Tierra, tercer planeta en orden  de distancia,  ubicado a 150 millones de kilómetros  del Sol, y quinto en tamaño, entre los que forman el sistema solar, está girando en una órbita elíptica de 934 millones de distancia, a una  velocidad de 28,000 kilómetros por segundo, en 365 días y un sexto/año, en tanto la cámara de Nanotecnología está lista para fotografiar una de las moléculas /gramo del número de Avogadro, de 10 a la 23 potencia, Alicia  en el País de las Maravillas  mantiene su  incólume presencia en las instalaciones de los Servicios al  Cliente como sigue:

1º.- De sucursal  bancaria. Marca las 08.32 am, la ficha no. 5 extraída de la máquina;   “qué bueno, nada más van  cuatro  delante de mí;  la no. 1 se despacha luego luego; la  2 lleva  10 minutos en salir; la   3 nada más 15 minutos. ¡Ah!,  pero la número 4  alega que alega: es que la transferencia bancaria la hizo mi hijo  hace 15 días y no está en mi cuenta;  pero, señora, desde  Los Ángeles,  California,  E.U.,  llevan tiempo las transferencias, tienen que pasar por las oficinas de lavado de dinero, pago de impuestos,  ad valorem;  Iva,  comisiones   e intereses. Pero es que no fue allí,   sino en  Sun City,  nuevo suburbio que tiene  recaudadora de rentas,  oficina de correos,  alguacil y patrulla de  tránsito;  pues no, no hay nada que hacer en el sistema; vuelva en dos semanas; tiempo transcurrido en la ficha 5: ¡2 horas 15 minutos, nada más!  

2º.- De  megatienda transnacional. “Lléveselo ahora y páguelo en seis meses sin interéses”,  insiste reiteradamente  la propaganda mercantil; “mira esta aspiradora:  extrae  el polvo de los muebles de la sala,   rocía  y plancha   las cortinas, limpia los cuadros. La máquina  realizó las tareas con éxito  las cuatro primeras veces de uso,  pero a la quinta vez, el motorcito empezó a gruñir, ¡grrrr!,  y a  echar humo por la manguerita.   Vamos a la tienda a poner la queja. La empleada, muy guapa, elegantemente vestida,   con amplia sonrisa y dulce voz de soprano, le dice "no, señora, su reclamación  tiene  que esperar hasta que usted pague el importe del artículo adquirido; vea la clausula  173º (con letra chiquita) del contrato  de compra / venta a crédito sin intereses; para tener  derecho a la garantía de reposición: el usuario deberá cubrir  el importe total  de la prenda". Ah, qué  caray, ni modo, pero ésta será la última vez que caigamos en la tentacion  del páguelo en seis meses sin intereses. 3º.- De agencia  automotriz. Ya lo ves, nos deshicimos del coche que nos llevó y nos trajo durante 10 años sin problemas, y ahora, este modelito 2012 que compramos  con el enganche de $50 mil y letras  de $2,000 mensuales, a cuatro  años,  ya nos dejó tirados dos veces;   vamos a la agencia a poner la queja en Servicios al Cliente:  “dejenos la unidad;  la enviaremos a una  revisión exhaustiva en   nuestra casa matriz  en  Tokio, Japón;  tardará  unos 6 meses de ida y vuelta, cuando mucho;  mientras tanto, sigan cubriendo  las letras mensualmente,  para evitar la recuperación de la unidad  por falta de pago. RECOMENDACIONES.  Las ciencias médicas han efectuado espectaculares  avances:  1º.- En cardiología. Para evitar un infarto,   mantenga la calma,  tómese un Ecuanil de perdis, y  cuente  lentamente hasta 10    antes de gritarle  a quien lo haga enojar, ya sea  taxista que lo rebase por la derecha o tratar con el personal  de Servicios al Cliente.   2º.- En nutriología. Para eludir coma diabético: tómese un vaso de agua despacito, respire hondo y profundo  (ya mero, Paco Malgesto)    antes de acudir a Servicios al Cliente. 3º.- En neurología. Para no volverse loco  si va a regañar a la chacha porque le quemó la camisa con una sola puesta,  nuevecita,  o tendrá  que tratar a los del Servicios al Cliente, ¡córrale lo más rápido que le permitan su edad y su  peso,  porque el Maligno se lo va a cargar. Son   iguales   los Servicios al Cliente y el Averno. Ni más ni menos.  Es cuanto.