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Se le acabó el tiempo

Al ex presidente Calderón se le acabó el tiempo para seguir agrediendo al pueblo de México. La última traición contra la población, en complicidad con el Congreso de la Unión, fue su nueva Ley del Trabajo, donde hace a los pobres más pobres y vulnerables, pone a los trabajadores de rodillas ante los patrones y al País a las órdenes de los empresarios locales y extranjeros. Pero lo que no pasó fue la ley para cambiarle el nombre de Estados Unidos Mexicanos, por el de “México” y no porque el Congreso no lo haya respaldado, sino porque no les dio tiempo. ¿Sería otra artimaña para desviar la atención del pueblo?
Lo único que ha podido hacer es inaugurar un parque deportivo “Tirolés”, donde Calderón se quitó su saco y se montó, desprendiéndose de su investidura y seriedad como Primer Mandatario y ofendiendo con ese último acto al Pueblo de México, volviéndose el hazmerreír del mundo entero.
Fuera de tiempo y a nombre de gente que ni siquiera es parte del gobierno o dirigente de algún partido, como es el señor Videgaray, se convocó a formar un pacto entre los partidos en el cual estará plasmada la firma de sus dirigentes. ¿Qué tipo de pacto? ¿Será para resolver los miles de problemas que tiene el País?, porque no se ha mostrado un plan sexenal, de actos específicos, ¿O será para terminar con la oposición durante el nuevo sexenio?, porque los pactos firmados deben de especificar por medio de cláusulas a qué se están comprometiendo. Los partidos no deben olvidar que representan a los ciudadanos que votaron por ellos y sin esas cláusulas, están entregándole un cheque en blanco al presidente entrante.
 
 
Pienso que los pactos entre el gobierno y los partidos políticos son muy importantes, pero se deberían hacer conforme se vayan presentando los asuntos a tratar, a menos que se trate de que todos los partidos se vuelvan priistas y aún así, tendrían que pulsar la opinión de los legisladores y del senado, porque una cosa es ser partidario y otra cosa es ser autómata.   
 
 
No es tiempo de hacer más cambios. El paquete se le quedó al nuevo Presidente y si él quiere enviar una iniciativa de ley a las Cámaras para cambiarle el nombre a México, que lo intente, sólo que no se olvide que los mexicanos no le hemos perdonado a Fox el que a nuestra Águila Nacional la haya cambiado por una águila mocha durante todo el sexenio.
Igual pasó en Morelos, que se cambió la leyenda de nuestro Sello Estatal por la frase Tierra de Libertad y Trabajo, en lugar de “La Tierra regresará a quienes la trabajan con sus manos”, como si a nuestra Enseña Patria se le cambiara de colores y se pusiera un pavo en lugar del sello con el Águila y la Serpiente.
Incluso el Himno Nacional, el cual no falta quien lo critique por decir en una de sus estrofas... piensa oh Patria querida que el cielo, “un soldado en cada hijo te dio”… sin darse por sabido que el soldado no es un militar, sino una metáfora que implica que somos soldados cuidando la tierra, los árboles, el trabajo, las inclemencias del tiempo y los ataques del exterior, como soldados civiles al servicio de México para defender nuestros recursos naturales que son de toda la Nación.
O como hacen nuestros gobernantes que le cambian de nombre a una calle por el de su compadre, nada más por sus puros bigotes y sin consultarlo ni con el Congreso ni con el pueblo. ¿Por qué insisten en quitarnos nuestro pasado? Esos símbolos deben de ser intocables ya que representan nuestra historia. Como alguien dijo: “Quien se olvida de su historia, carece de identidad”.
 
rafaelbenabib@hotmail.com