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Se alinean los planetas, los gobernantes nunca

“Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado -Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios- impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación preescolar, primaria y la secundaria conforman la educación básica obligatoria”. El Artículo 3º constitucional lo establece y señala en su segundo párrafo: “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”. En la fracción II indica que: “El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”. Pasando a la fracción III observamos que precisa: “Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto en el segundo párrafo y en la fracción II, el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República. Para tales efectos, el Ejecutivo Federal considerará la opinión de los gobiernos de la entidades federativas y del Distrito Federal, así como de los diversos sectores sociales involucrados en la educación, en los términos que la ley señale”. Más adelante señala, en la fracción VIII, que: “El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a distribuir la función social educativa entre la Federación, los Estados y los Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos que las infrinjan”. Con base en lo anterior tanto el Ejecutivo Federal como el Congreso de la Unión tienen la obligación de velar porque los mexicanos tengan una educación de calidad y, como en tantas otras cosas comprobamos que han fallado, prueba de ello son muchos funcionarios públicos, cuya educación deja mucho que desear. Esto nos remonta a los tiempos de campaña, cuando el entonces aspirante presidencial, Enrique Peña Nieto, demostró que no era muy letrado, pues no pudo dar el nombre de algún libro, lo hubiera leído o no, además de desconocer nombres de renombrados escritores y sus obras. Hoy no hay vuelta de hoja… su investidura presidencial le da pleno poder para presentar una reforma educativa que pretende, entre otros aspectos, recuperar las facultades del Estado las que, como todos sabemos, estaban, casi en su totalidad, en manos de la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la maestra Elba Esther Gordillo. Los senadores recibieron la minuta el día 20 y poco antes de la media noche la aprobaron en lo general y en lo particular, tras 15 horas de discusión y “negociaciones”. Podríamos pensar que los senadores no querían que el mundo se acabara sin que los mexicanos tuvieran una reforma educativa, no fue así, lo que pasa es que los legisladores querían irse de vacaciones, perdón, quise decir que su primer periodo de sesiones terminó justo antes de que los planetas comenzaran a alinearse. Ojalá y aunque sea una vez cada siglo el Ejecutivo, el Legislativo, los legisladores, federales y locales, los gobernadores, presidentes municipales y todos los servidores públicos, se alinearan con el pueblo para que se dieran cuenta cómo se vive de este lado del mundo. Integrantes  de la Comisión de Educación en la Cámara de Diputados aseguran que la reforma no es una amenaza contra los miembros del SNTE, sino que pretenden una educación de calidad con la creación del Instituto Nacional de Evaluación Educativa; indica que cuando un docente sea promovido a un cargo directivo sea por méritos académicos. Elba Esther Gordillo ha sido una aliada incondicional tanto de los gobiernos priístas como de los panistas, sin embargo, ahora ha hecho un llamado a los maestros a una “resistencia pacífica y digna” contra el apartado de la reforma educativa en donde se condiciona la permanencia de los maestros en sus plazas a que aprueben la evaluación. La resistencia  consiste en recopilar firmas en las plazas públicas, volanteo, solicitar el apoyo de organismos internacionales como la ONU y sindicatos de otros países y sábados y domingos los papás podrán volantear en los carros. Elba Esther dice que defiende los derechos de los maestros preocupada por la educación de los niños, pero no recordamos haberla visto protestando contra la reforma laboral para que los papás tengan un salario bien pagado y puedan seguir pagando la educación de sus hijos porque la educación, con tantas cuotas que piden, gratuita no es. Además, la maestra no tiene por qué preocuparse pues con la corrupción que impera en el SNTE van a seguir haciendo lo que quieran con las plazas así haya mil reformas educativas.