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Rutas y asientos

DIÁLOGO SOCRÁTICO: Al inicio del trienio gubernamental morelense, habla el comandante en jefe de la organización de sufridos propietarios/concesionarios del benemérito servicio de transportes colectivos (vulgo popular: “rutas”), del área conurbada de Cuerna, puesto de rodillas y con los brazos abiertos en cruz: “Mi autoridad  suprema (Dios lo tenga en su santa gloria) de la muy eficiente dirección vehicular del Gober de la nueva visión, please, autorícenos este pequeño aumentito del costo del flete (vulgo: pasaje) a $ x más o menos; aquí, en este sobrecito, reciba su “mercé” este modesto conjunto de billetitos en agradecimiento. Respuesta: “Desde luego que no y no. Deben modernizar el equipo que está para el arrastre de ganado vacuno caballar, vacuno, mular, equino; les doy de plazo tres años para que lo reemplacen, sino, no..., pero cúmplanlo, de otro modo les serán retirados los permisos en 2016”. “Ta’ bien, así lo haremos.” Fin del diálogo. PROCESO SECUENCIAL: Dice un proverbio chino: “Si puedes estar sentado, no estés parado; y si puedes estar acostado, no estés sentado”. Lo primero se aplica a los asientos de las rutas que cruzan Cuerna y área conurbada, de norte a sur y de oriente a poniente, de manera significativa y ejemplar. PRIMER MÓDULO: Unos asientos vienen muy abajito, casi pegados al piso de la carrocería, de manera que para levantarse, uno ha de apoyarse en el cráneo del pasajero vecino de adelante o de perdida en su hombro derecho/izquierdo, según la posición. Miradas del vecino que matan por cuenta propia. SEGUNDO MÓDULO: En otras unidades, los asientos quedan muy juntitos unos de otros y, para ocuparlos, tienen que subirse los pies y rodillas a la altura de la boca del estómago, seria dificultad para las vías respiratorias de gorditos, cuyos pulmones se quedan sin oxígeno. TERCER MÓDULO: Los de banca lateral. Pasajeros colocados uno al lado del otro; al detenerse la ruta bruscamente para atender el semáforo en rojo o para subir pasaje, se genera un movimiento oscilatorio por la fuerza centrípeta de córranse inquilinos hacia adelante, apachurrándose unos con otros; aunque si son niñas de buen ver: qué sabroso resulta el apachurrón;   pero sin son señoras de la tercera edad o más: ¡Órale ca... qué le pasa! Las rutas que llevan asientos de longitud reducida, pues se viaja con un cachete del lado de la ventanilla y el otro a media salida para afuera, o de los que van del lado del pasillo; pero si ocurriera que uno va del lado de la ventanilla y el asiento externo lo ocupa una señora gorda: “con permisito, seño, porque voy a tener que brincar con  el salto del tigre para salirme y bajar en la próxima parada”. Canastas, niños de brazos, paquetes, maletas, roperos y demás artefactos de viaje, colocados especialmente en la puerta de salida, pasillos traseros, no faltaba más ni menos. Queda como tortura de la santa inquisición transportista la temporada de verano, calientita, de marzo a septiembre, cuando la ruta va atestada en horas pico, de 7 a 9 am y de 6 a 7 pm, con pasajeros (as) viajando de pie, tomados del pasamano derecho o izquierdo, con el antebrazo levantado, gratuitamente, dan el oloroso, sudoroso golpe  de visagra de la axila. Y quienes tienen que  transportarse en dos rutas o más, sufren el viacrucis del  paso a la siguiente línea, esperando  el descenso del pasaje y el ascenso: “pásenle pa’ tras, hay lugares”; el chofer-operador menciona: “eche aquí en esta caja/alcancía el monto exacto del pasaje, no tengo cambio”. Una última prueba psicológica de resistencia mental para no perder el equilibrio emocional tiene que ver con el tiempo del recorrido, pues, al principio, cuando sale de la base, el operador  empieza  a hacer “cachete” para tomar  el pasaje que le tocaría a la siguiente unidad, pero después trata de reponer el tiempo para checar a tiempo, pisando  el acelerador con arranque y freno. ÚLTIMA  RECOMENDACIÓN: Al ascender a una ruta: 1º.- Rece las siete magníficas
2º.- Encomiende su alma al Señor y
3º.- Que Dios lo(a) proteja. De nada. Es cuanto.
 


Biisagra es con B, no con V. Animal

De pena el servicio de las "rutas" es el reflejo vulgar de lo que se ha convertido nuestro morelos; un vil botin para unos cuantos que viven de la rampante impunidad y corrupcion de los jerarcas.

Otro consejito pa los que se suben en las "rutas sardinas" sientense hasta tras pegaditos a la ventana asi cuando se suban las doñas gordas que vienen del mercado con sus bolsotototas de mandado no les esten mallugando el trasero en la cara.