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'Profesora Extraordinaria' Ma. del Carmen León de Elías Vda. De Lavín

Como una reina, la Doctora y maestra María del Carmen León de Elías Vda. de Lavín tomó el micrófono, después de haber sido presentada en Sesión Solemne del Consejo Universitario por el Rector de la UAEM, Doctor Jesús Alejandro Vera Jiménez, para otorgarle la distinción de “PROFESORA EXTRAORDINARIA”, y ante la sorpresa de los presentes, a sus 95 años de edad, la maestra habló de la historia de la universidad, ya que ese día 22 de noviembre de 2012 se celebraba el 45 aniversario de la Autonomía de esa máxima casa de estudios. “La Médico Cirujano, Doctora en Biología y maestra universitaria María del Carmen León Vda. De Lavín ha entregado su vida a la enseñanza y al Servicio Médico Social. El discurso de agradecimiento de la profesora Mella fue conmovedor. Reseña breve del inicio de la Universidad, con esa calidad de quien ha dado su vida por la enseñanza, al servicio de la sociedad cuernavacense. Su trayectoria, dentro de la medicina social, como maestra y como escritora, le ha dejado un hermoso legado y un ejemplo a toda la comunidad universitaria”, dijo el Rector.
Con motivo de la Revolución Mexicana, su familia emigró a la Ciudad de México, donde ella nació en Tacubaya, el 25 de octubre de 1917. Su padre fue don Manuel León Díaz, quien fue el Primer Secretario de Educación Universitaria, y su madre, doña Carolina De Elías, una magnífica estudiante y amorosa ama de casa. Su hermana fue la escritora, maestra y poetisa Martha León de Frías.
En 1936, la maestra León es cofundadora de la escuela secundaria federal “Revolución Social” #5, hoy secundaria #1 Maestro Froylán Parroquín García, donde impartió clases durante dos años. En 1934 organizó y fundó, con un grupo de profesionistas, el Instituto de Educación Superior del Estado de Morelos. Dicho instituto se convertiría en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, cuya autonomía fue conseguida, siendo Rector su esposo, el licenciado Teodoro Lavín González. De 1941 a 1946, se fue a México, becada por el Club Rotario, cuyo presidente era el prestigiado médico Ángel Ventura Neri, a estudiar a la UNAM, realizando su internado en el Hospital Juárez del Distrito Federal, e hizo su Servicio Social en el Municipio Emiliano Zapata del Estado de Morelos, recibiéndose el 17 de mayo de 1947. Al terminar sus estudios, regresó de inmediato a Cuernavaca a seguir con su carrera de medicina y a impartir clases en el Instituto de Educación Superior del Estado de Morelos.
Inició con la cátedra de Biología General, dando clases desde su fundación en 1948; en 2º. año de Biología y de Fisiología en General en el mismo plantel. En 1973 fue Directora del Instituto Mexicano de Protección a la Infancia (IMPI). Estuvo trabajando durante 10 años, además de atender en su propio consultorio.
Se casó en 1947 con el licenciado Teodoro Lavín González, a quien se sabe que de cariño le llamaba “mi prietito”, mientras que a ella con toda ternura le decía “Mella”. Activistas de corazón, ambos lucharon juntos por la Universidad y por los proyectos de la educación. La pareja Lavín tuvo tres hijos: el licenciado José Teodoro, el arquitecto Antonio y el también abogado Juan Manuel. Todos ellos prominentes profesionistas.
Entregó su vida a la enseñanza, en la escuela secundaria "Froylán Parroquín García", en el Instituto de Educación Superior del Estado, y en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, en la cual trabajó durante 45 años.
Cuentan que cuando se jubiló de la UAEM, a los treinta años de ejercicio docente, en 1982, se fue directamente al supermercado a gastarse los 120 pesos en vales y los 700 pesos mensuales de pensión, por todos estos años de trabajo en la universidad. Aún cuenta que en aquel tiempo hasta le sobró dinero.
Hoy en día, a sus 95 años de edad, estudia la geografía de los países que no conoció, y hasta hace poco, tocaba el piano y practicaba la viola, que le fueron enseñados por su tío el pianista y compositor morelense Don Alfonso de Elías, quien fuera uno de los primeros dirigentes musicales de la Sinfónica de la Ciudad de México.
La entrega y pasión de la que hizo gala dentro de su profesión como médico, su profunda vocación por la enseñanza y su amor y respeto hacía Cuernavaca son una muestra de su sentir por su querido Estado de Morelos.