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Primera llamada

Por lo visto, es un exceso de ingenuidad por parte de la ciudadanía de a pie creer que en el ámbito político las autoridades actúan igual que lo hacen con esos ciudadanos que presuntamente infringen una o más leyes… Si entre dos ciudadanos surge un litigio que requiere la intervención de las autoridades, con todo y que la justicia no actúa como asegura la publicidad en forma “pronta y expedita”, tampoco suele dilatarse eternidades, como en cambio ocurre con los casos que implican el ámbito oficial.
Veamos el caso de la auditoría que se le dedicó al Ayuntamiento de Cuernavaca, que por norma debe aplicarse al término de un mandato, al finalizar el trienio 2009-2012, en que hubo dos alcaldes: Manuel Martínez Garrigós y Rogelio Sánchez Gatica. Los dos meses que se prolongó la tal revisión de cuentas a cargo de la Auditoría Superior de Fiscalización del Congreso podría decirse que fue un tiempo récord, ya que normalmente esas revisiones se prolongan indefinidamente, con el pretexto de que hay que buscar en las intrincadas cuentas dejadas por las autoridades que se fueron y que dan la impresión de haber buscado las formas más oscuras y complicadas para la presentación de su contabilidad.
Y es que así debe ocurrir, porque lo normal es lo que decía: tardanzas de meses en espera de los resultados. En tanto, en esta ocasión sólo dos meses bastaron para saber el resultado, lo que significa que en la ASF debieron haber trabajado de día y de noche para poder más o menos descifrar esa contabilidad de la desaseada administración –bueno, de alguna manera hay que llamarle— de Manuel Martínez Garrigós. Lo que debió ser aquello lo explican desde el cambio constante que hubo de contralores municipales, hasta encontrar a Araceli Alejandra González Verazaluce, la que resultó a modo, pues aceptó hacer trácalas que el alcalde le ordenaba, infringiera o no las normas; las contrataciones inverosímiles a empresas igual de asombrosas; los créditos pedidos a diestra y siniestra para embolsarse las jugosas comisiones bancarias; lo que debió significar el tapar los sucios gastos de tanta y tan descarada propaganda en el delirio de Martínez Garrigós por llegar a ser candidato al gobierno de Morelos. Las fiestas, festines y fiestones pagados por el municipio, los asesores y la larga lista de aviadores con los que pretendió también conseguir lo que al final de cuentas se le cebó, y que era llegar a como diera lugar a ser candidato priísta al gobierno estatal.
Esconder todo eso no debió ser tarea fácil para los esbirros de Manuel Martínez Garrigós, si bien en esa utopía de que él sería quien le mandaría a la ASF pasar por alto aquel desaseo, a lo mejor no se ocupó de cuidarse demasiado. Tan es así que no hay más que recordar lo que ocurrió con PASA muy al principio de su gestión como alcalde: Martínez Garrigós le quitó el contrato a la empresa sin mayores pretextos, y se lo dio a quienes ya estaban puestos para la recolección de la basura, y que lo harían partícipe en el negocio. Todo lo que supimos y que quedó documentado no sólo en el Diario —aunque aquí principalmente—, sino en muchos de los periódicos, revistas, noticieros de radio y televisión nacionales que, viendo las transas que hacía ese joven alcalde ambicioso, informaron sobre el asunto… Todo ello, hasta que el sueño se le derrumbó y entonces Manuel Martínez Garrigós se vio en la necesidad de hacer que todo aquello desapareciera, o por lo menos tuviera un cierto acomodo. Aunque quizá resultaba demasiado complicado hacerlo.
Sobre todo que no contaba con que la ciudadanía, ofendida por tanta corrupción, iba a estar atenta a los resultados de la auditoría e iba a exigir que se destapara todo aquello que pretendió cubrirse con un tupido velo de impunidad.
La Auditoría Superior de Fiscalización del Congreso, como señalamos, en un acelerado trabajo de dos meses, llegó a los resultados que ya le fueron comunicados en la puerta de la oficina del diputado Manuel Martínez Garrigós: un resultado que era de esperarse. Un resultado, el de la auditoría, que notifica observaciones por 867 millones de pesos, que si se los llevó completitos y se documentaron mal, ya tendrá un tiempo delimitado para que sus abogados, puestos a estudiarse bien a bien el primer requerimiento que le llegó al susodicho, tendrán que resolverle en tiempo y forma a la Auditoría Superior de Fiscalización del Congreso, que hizo el trabajo y halló lo que sabemos.
Ahora viene otro largo camino que recorrerán unos y otros para solventar lo señalado por la ASF. Tan largo es el camino que el presidente municipal actual, Jorge Morales Barud, ya dijo que se requerirá “prudencia y paciencia”, para llegar a las respuestas oficiales. Respuestas de Martínez Garrigós y de los que tenga a bien implicar, o haya implicado durante su gestión como alcalde de Cuernavaca, ciudad que quedó defenestrada, con la mayor deuda de todos los tiempos, con proveedores a los que no se les pagó, con las calles llenas de baches, obras a medias o que ya se están derrumbando, y eso sí, un paso a desnivel donde quedó encerrado entre pilotes y cemento el héroe morelense Emiliano Zapata.
Por lo pronto, la Auditoría Superior de Fiscalización cumplió su función contable y de avisarle tanto al directamente interesado como al Ayuntamiento de Cuernavaca el estado desastroso de cosas encontradas que, por lo pronto y tan sólo en la observación detallada de la administración de Martínez Garrigós, alcanzó la nada despreciable suma de 867 millones de pesos.
Viene ahora el trabajo de la respuesta a cada una de las observaciones recabadas de la auditoría. Trabajo que le corresponderá al abogado o los abogados que habrá de contratar Manuel Martínez Garrigós, y que le costarán una lana de su peculio, a menos… a menos de que hubiese sido previsor y al abogado que contrató para enfrentar el caso de PASA le pagara en paquete con dinero del Ayuntamiento… O bien, puede acudir a un defensor de oficio para evitar afectar su patrimonio.
El camino pues es largo, tedioso y costoso. Pero se tiene que recorrer. A la ciudadanía le interesa saber qué pasó durante esos tres años de dispendio, de corrupción, de venganzas personales. Los ciudadanos estamos interesados en saber cuál será la próxima jugada de Manuel Martínez Garrigós ante los señalamientos de la Auditoría Superior de Fiscalización, que advirtió “cosas extrañas” por 867 millones de pesos durante la administración del municipio… Hasta el jueves.

nadiapiemonte@gmail.com