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Pobre Avenida Madero

-Mira lo que están haciendo con nuestra querida ciudad; ya cada quien corta el árbol de la calle que se le dé la gana. En la avenida Madero, esta semana ya llevan dos Laureles de la India talados hasta sus raíces, como si fuera propiedad privada, y seguramente sin permiso de las autoridades de ecología municipal o estatal, ya que ambas habían prometido respetar el entorno, y en especial, nuestros árboles y plantas, y en lugar de eso, permiten que se sigan cortando los árboles que le dan vida a la calle Madero, dan el oxígeno y la vida a la flora y fauna de Cuernavaca; o a lo mejor están muy ocupados en entregar las oficinas, que les queman las manos y no les importa lo que le suceda a la ciudad ni a la ecología –comentó Tino, en el restaurante de enfrente.
-Es que ésa es la nueva entrada de la ampliación de la Universidad UNIVAC, y como el dueño es diputado local, pues las autoridades de todos los poderes lo respaldan. ¿Qué no sabes que los diputados locales y los federales tienen fuero? –aclaró Rojas, el de primero de prepa.
-Eso fue en la Legislatura pasada, y aun si siguiera teniendo fuero, debería de ser el primero en respetar a su ciudad y evitar que los árboles se tiraran en su propiedad. ¿Quién sabe cuántos talaron dentro de la escuela para hacer esa enorme construcción, porque si eso hicieron en la calle, imagínense lo que no habrán hecho con los que estaban adentro? –dijo Andrés.
El profesor Cortés, quien los acompañaba en el café y que estaba esperando a que le pagaran su aguinaldo, les dijo que a la hora que comenzaron las vacaciones de Navidad y de fin de año empezaron a talar los árboles frente a esa universidad, para que los estudiantes no se dieran cuenta. El dueño se comporta peor que los de la Comisión Federal de Electricidad, que en lugar de pasar sus líneas subterráneas, siguen como antes; podaron los árboles de toda la avenida Madero, haciendo que los frondosos árboles se vuelvan unas horquetas, que de igual modo dan sombra y se van rehabilitando solos. Pero tirarlos a la vista de todos no tiene vergüenza.
-Eso es distinto, porque el municipio le debe mucho dinero a los de la luz, y hacen y deshacen lo que les da la gana sin que las autoridades les llamen la atención ni a los de la antigua  Compañía de Luz ni a la CFE, que ahora siguen con la devastación –le contestó Luisa.
-También hay que ir a ver las nuevas construcciones en las barrancas, como la de la calle Leandro Valle, a un lado del Puente Porfirio Díaz; la que tiene tres o cuatro edificios de seis pisos, las cuales pomposamente anuncian que tienen cuatro mil metros de jardines, cuando lo que se robaron son esos metros, pero de barranca de propiedad federal, destruyendo todos los árboles que ahí se encontraban, y como ésa, hay varias construcciones en el Centro que los fraccionadores, en complicidad con las autoridades, no sólo están destruyendo el paisaje urbano de Cuernavaca, sino que se está cambiando el clima y terminando con la poca agua que nos queda, pues ya hasta el manantial con los tres ojos de agua que había en Gualupita, frente al Jardín Melchor Ocampo, se secó, gracias a Costco y a la Comercial.
-La verdad, no sé para qué quieren otra universidad, si ya tienen la de la calle Madero y  Chamilpa, que, aunque ya se tomaron toda la barranca, pero igual le van a hacer estacionamiento, para justificar el alza de las colegiaturas. ¿Se acuerdan que antes cobraban novecientos pesos y éramos mil estudiantes?, ahora vamos a ser tres mil y quién sabe a cómo nos cobren, pero lo que no tiene nombre es que estén haciendo de todas las zonas residenciales una serie de comercios que ya terminaron con Cuernavaca–se preocupó Javier, a quien le habían quitado su beca.