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Perspectiva: Disculpas ¿son suficientes?

Mañana se cumplen los 18 meses que se dio el gobernador para disminuir, mejorar, corregir, controlar, como usted quiera,  la inseguridad en la entidad. En tan puntual fecha se habrá de realizar una marcha más de inconformidad en relación al estado de cosas existente, inconformidad  creciente en esta y otras materias. Las tareas emprendidas por el ejecutivo en la semana que concluyó pueden tener varias interpretaciones: para algunos se trató de disuadir la concentración del 1 de abril; para otros, se demuestra que las cosas van mejor. Se puede tomar partido por una u otra de las interpretaciones, pero no se puede dejar de reconocer que hubo  una andanada mediática en contra de los organizadores de la marcha: caricaturas, documentos penales, y comentarios editoriales al grado tal que empieza a observarse una diferencia entre lo que señalan algunos medios locales y lo que registran los medios nacionales. Sumada a la campaña por desacreditar la marcha,   aparecieron en los medallones de algunos autobuses fotografías trucadas  y muy  agresivas de supuestos autores queriéndolos hacer responsables  de la organización de la manifestación de mañana. Por otro lado, las declaraciones del subsecretario de prevención y participación ciudadana de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, según las cuales han disminuido los delitos en la entidad, contradiciendo las cifras que la propia autoridad federal ha dado a conocer, fueron un respaldo del ejecutivo federal a las acciones emprendidas por el gobierno local.  El ejecutivo se ha reunido con diferentes grupos, señaladamente con  diputados quienes aprobaron la formación de la Comisión de Atención y Seguimiento a casos de Víctimas. Destacó la publicidad que se le dio a la suma de varios ayuntamientos al Mando Único, que ya no aguantaron la presión y cedieron sus policías al control central. El llamado de la Comisión Nacional de Derechos Humanos fue atendido y el concierto de la cantante Julieta Venegas que habría de celebrarse el 2 de abril, pero cuyos preparativos- los andamios- ocuparían la plaza dese del primero de abril, fue pospuesto.
Dos hechos más previos a la marcha deben inventariarse. Por una lado, la conmemoración, el 28 de marzo, del día de las víctimas de Morelos. En el evento alusivo el gobernador pidió disculpas públicas por las víctimas y anunció el concurso arquitectónico para la creación de un memorial de las víctimas. Por otro lado, se debe consignar el informe sobre los avances en materia de seguridad pública y la visita al C-5,   ante integrantes del Congreso, los presidentes municipales y los llamados líderes sociales. Finalmente, anteayer,  como parte de las acciones que se han tomado para disuadir la marcha, tuvo lugar una  reunión con la representante del SNTE que también expresa un cuidadoso respaldo en la materia de seguridad al titular del ejecutivo. Javier Sicilia, ayer crítico de la inseguridad, descalificó la marcha al señalar que su fin es oscuro y sin convocatoria ciudadana,  lo que al decir de muchos querría significar que se asume como el único portavoz ciudadano, y como no convocó, no habrá ciudadanía en la expresión de la calle.
Todo este conjunto de eventos y acciones ocurrió en unos cuantos días y evidentemente  motivado por el anuncio de la marcha. Se pueden calificar por ello  de acciones  reactivas, lo que en sí mismo no está mal, y algún  evento disuasivo tendrá, pero no van a cancelar una expresión  que tiene una razón de ser social y que a pesar de lo que diga el poeta, será realizara con una amplia participación ciudadana. Lo que al parecer queda claro es que las  disculpas no van  a resolver el problema; esas acciones políticas y de comunicación social, por cierto onerosas, ayudan pero no son suficientes. Ojalá que así como ha habido un fuerte reacción mediática a la marcha, también, después del primero de abril, tengamos  los resultados que la sociedad espera, que el estado necesita y que la paz y la tranquilidad de todos reclaman. Ese es y debe ser el alcance y el propósito de expresarse en una marcha que si no hubiera caldo de cultivo, como lo hay, no tendría razón de ser.