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Palacio de Cortés

AL MARGEN del espectáculo circense de verborrea y retórica ofrecido ayer por Manuel Martínez Garrigós, en busca de mostrarse firme, hay dos hechos irrebatibles que evidencian su debilidad:

Tan es contundente la orden de aprehensión del ex alcalde de Cuernavaca, que éste reculó en el discurso de que no existía, al reprobarla ahora porque se hizo pública, y que va tras otro amparo.

Sobre su negativa de violación a la Ley de Amparo que se le imputa, si el Poder Judicial de la Federación dio la orden de aprehensión, es que hay elementos para sujetarlo al proceso.

EN ESE intento fallido de mostrar fortaleza, porque el ritmo y tono de sus palabras denotaron lo contrario, Manuel recurrió también a la estrategia de la victimización al acusar “complot”.

Él y/o su equipo de asesores fraguaron el trillado recurso de responsabilizar a sus acusadores de lo que pudiera pasarle, quizá hasta de ser asesinado. Hasta ese nivel fue la dramatización.

Diríase que habló de la soga en la casa del ahorcado al señalar que su juicio y orden de aprehensión son una “cortina de humo”, cuando lo que él estaba haciendo era precisamente eso.

EN UNA larga perorata plagada de incongruencias, conocida cuando fue alcalde y apenas sugerida como líder del PRI por su evidente debilidad, Martínez Garrigós aun exhibió soberbia.

Tácitamente validó la certeza de la orden de aprehensión y se ubicó, primero, en el escenario del juicio de desafuero, sobre lo que en resumidas cuentas dijo que no es causa de intranquilidad.

Tampoco se ve en la cárcel, no tanto por el delito que se le imputa, sino, por razón de leyes, podría burlarla mediante la clásica caución; sin embargo, el fondo del asunto no logra salvarlo.

LITIGANTE DE hígado, más que de cabeza, el ex alcalde capitalino Martínez Garrigós, que se le presume maestro en Derecho, aunque no lo es de grado, apela a la razón social…

Argumenta que, de no asistirle la razón jurídica, será la social, y por natural brota la pregunta al jurisprudente: ¿acaso no fundamenta el espíritu de la justicia social a las leyes? ¡Quieto!

opinion@diariodemorelos.com
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