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Palacio de Cortés

EL PACTO por México allá está bien en el DF, porque en Morelos se sigue la vieja liturgia política de la finta y el cabeceo, como lo hicieron en reunión con fines mediáticos Adrián Rivera Pérez y Amado Orihuela Trejo.

Los perdedores candidatos a gobernador del PAN y del PRI mandaron llamar a los medios a la callada, para que se supiera del inusual encuentro, mas no así del contenido, porque no hay más que la finta.

Es decir, la idea es crear la imagen de acuerdos y fortaleza de unidad entre los partidos de oposición al gobierno estatal, en busca de atención y eventuales concesiones en tiempos justamente de debilidad.

SEA POR ignorancia, desdén o voluntad, casi es un hecho que Morelos camina en la necesidad de acabar con la clasificación de ciudadanos de primera y segunda clase, al prosperar el retiro de fuero para funcionarios municipales.

La reforma constitucional promovida por el diputado Javier Bolaños y avalada por el Pleno agarró fuera de base a la mayoría de los ayuntamientos, porque pocos tuvieron siquiera el tino de pronunciarse.

Los alcaldes, síndicos y regidores que violenten la ley estarán sujetos, al igual que casi el resto de los mortales, a no escudarse en el fuero, y tendrán que responder ante la ley, quedando atrás una larga lista de abusos.

SE VEÍA muy bonito para milagro que por fin el acólito David Gómez Basilio, en funciones de secretario de Movilidad y Transporte, metiera en orden a ruteros y taxistas que siguen haciendo de las suyas en la calle.

Por lo visto, el operativo de la semana pasada para quitar placas a las carcachas fue de relumbrón, porque, con su espiritualidad, ya le dio oootro perdón a los concesionarios, para que cumplan a más tardar en abril.

Gómez Basilio pasa por alto la antigüedad de las unidades, so pretexto de que no estén muy cacheteadas, para respetarles un permiso especial, pero hace como que la virgen le habla sobre lo que ordena la ley.

COMO MARCA el librito de cabecera, para los que se hacen llamar Frente de Defensa de Tepoztlán toca el capítulo de “desobediencia civil” para que no se haga la ampliación a 4 carriles de La Pera-Cuautla.

Será un buen ejercicio para conocer de qué está hecho ese Frente, que hasta donde se ha visto, no cuenta con el consenso, y cuyas acciones de desobediencia servirán de termómetro para ver el nivel de la calentura.

opinion@diariodemorelos.com
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