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Palacio de Cortés

NO TUVO que esperar mucho, ni ir muy lejos, un inquieto ex delegado federal panista para encontrar respuesta al disparo que soltó en la “twittósfera” horas después del homicidio del director de seguridad de Amacuzac.

“¿No que los ‘gasolinazos’, el Ejército combatiendo al crimen organizado, los muertos producto de esta ola de violencia, etc. eran cosa del PAN?”, anotó. Ayer, Graco dijo que esto no es cosa de política partidista.

Más aún, si así fuera, la anterior administración queda mal parada con lo que heredó en la Secretaría de Seguridad Pública, en la Procuraduría de Justicia… Ahora sí que por ahí ni moverle, porque sale el tiro por la culata.

CRUDA PERO contundente, la pregunta-reto surgida ayer en la Casa de Morelos, en el sentido de si hay algún presidente municipal que solo sea capaz de enfrentar y combatir efectivamente al crimen organizado.

Si ésa era la intención de Noé Reynoso, flamante alcalde de Amacuzac, el asesinato de su director de seguridad le demuestra lo contrario; cosa que deberán entender otros alcaldes acosados por el crimen organizado.

Los municipios de los Altos en el Oriente, así como Huitzilac en el norte y para abajo Tlaltizapán, entre varios más, no están exentos de este fenómeno que impone una acción rápida, primero en cabildo y luego ante el estado.

TAN SÓLO por si lo desconocen o como para que no se les olvide, los nuevos ediles de los 33 ayuntamientos habrán recibido un comunicado del gobierno estatal fechado el 5 de enero sobre el tema de seguridad.

Es un exhorto a que sometan a exámenes de control y confianza a sus mandos policiacos, so riesgo de incurrir en responsabilidad no sólo administrativa, sino hasta penal, en caso de no atender la norma para la materia.

Es decir, a partir de ello y enterados además del plan de convenio para la creación de la policía de mando único estatal, será responsabilidad directa de los presidentes municipales si sigue el caos de inseguridad en sus municipios.

LO QUE no se le vio en su anterior etapa de secretario encargado de regular el transporte público: ayer, David Gómez Basilio bajó del púlpito, se arremangó los puños de camisa y anduvo correteando ruteros infractores.

El punto de atore fue la Glorieta del Niño Artillero, donde no pasó inadvertida la revisión de unidades que, no debería ser sorpresa, tienen más de 10 años de antigüedad, porque se supone que hay un padrón, ¿o no?

opinion@diariodemorelos.com
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