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Palacio de Cortés

SEGURIDAD Y otros servicios básicos, como suministro de agua y recolección de basura, representan el principal desafío para los alcaldes que recién entran en funciones, ante la zozobra de la comunidad.

No fue casual que más de la mitad de los nuevos presidentes municipales metieran en su discurso de arranque la promesa de contratar más policías, medida que por sí sola abre paso a ciertas dudas.

De los 33 municipios morelenses, acaso hay dos (Jonacatepec y Coatlán) con fuerza policiaca arriba de la media nacional de 354 por cada 100 mil habitantes; cierto, pero se habla mucho de cantidad y poco de cualidad.

EN TEMIXCO, con Miguel Ángel Colín, para que la fuerza policiaca esté en rango aceptable tendrían que contratarse más de 200 elementos, lo cual parece imposible con una tesorería sumamente débil. Va por 50 más.

Para Tepoztlán, la cifra mágica de policías es de 140, a decir del flamante edil Francisco Navarrete, con la novedad que en registro oficial tiene 98, pero en realidad sólo hay 23 activos; faltarían 117, nada más.

CON RODOLFO Tapia, Xochitepec anhela ver en servicio a 50 efectivos más para cuidar a sus cerca de 65 mil habitantes; es decir, para sumar unos 200, sin contar incapacitados o inasistentes. ¿De dónde van a sacar a todos?

PARA NADIE es secreto que conformar un cuerpo policiaco confiable no es cosa de juego, y la prueba más evidente ha sido el año pasado la “Policía Acreditable” (¿o acreditada?), que por más que le buscó no logró la meta.

Entre lo desacreditados que están los diversos cuerpos policiacos, el riesgo que ha incrementado y los salarios, que no son envidiables, el cumplimiento de promesa de contratar policías puede salir como el tiro por la culata.

Por el contrario, en los municipios sigue de lado el trabajo de inteligencia… policiaca, y late la intención de darle la vuelta al proyecto de Policía de Mando Único, que va más allá de contratar a más y más elementos.

EN CUANTO al futuro de la seguridad pública en todo el territorio morelense, persiste la recurrente versión nada deschavetada de que los mañosos están arrimándose a la autoridad para obtener cuota de impunidad.

La última palabra para ver un nuevo ambiente para los morelenses está en la palabra del gobierno estatal, ya manifiesta y positiva, y las de varios alcaldes que parecen empeñados en que las cosas no cambien.