Siguenos en
    

Palacio de Cortés

LA VÍSPERA de Nochebuena trascendió temprano la muerte de un personaje que pareció perderse en el tiempo, aunque los defensores de los derechos humanos nunca lo olvidaron: Apolo Bernabé Ríos García.

Un hecho marcó el destino de éste que fuera comandante de la Policía Judicial en la recta final de los 80’s: el plagio jamás esclarecido del activista social José Ramón García Gómez, de quien nunca se supo más.

El periodista José Manuel Pérez Durán diría que fue la primera desaparición forzada del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, cuando acá era director de la Policía Judicial Antonio Nogueda Carbajal, fallecido en mayo reciente.

A SABER, Apolo Bernabé se encontraba en el penal Atlacholoaya y terminaría su reclusión, sentenciado por el homicidio de Pablo Beltrán Mixi, en otros tiempos violentos que se vivieron en Morelos.

Esta historia de Apolo Bernabé se remonta a 1988, cuando se le acusó de la desaparición de José Ramón García Gómez, quien a la sazón encabezaba el Frente Ciudadano de Defensa del Voto y dirigía el PRT.

Era diciembre y la inconformidad por el resultado de la elección presidencial tenía eco en Cuautla, donde José Ramón fue visto en la tarde-noche por última vez, interceptado por gente que tripulaba autos con torretas.

DE LA desaparición forzada de José Ramón aquel 16 de diciembre fueron señalados de inmediato Apolo Bernabé y su grupo, lo que derivó, hasta dos años después, en que la PGJ avanzara en el caso VI/2952/988.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos, en 1992, emitió la recomendación 7/1992 al gobierno estatal, y horas antes elementos de la Policía Judicial Federal detenían a Apolo Bernabé, imputado de delitos varios.

Estuvo preso alternadamente en los penales de alta seguridad de La Palma y de Readaptación Social de Atlacholoaya, donde pasaría sus últimos días, señalado además por otros grupos de haber sido sus víctimas.

SE CIERRA la historia de Apolo Bernabé, a quien allegados le atribuyeron un centenar de homicidios, con otro señalamiento del PRD como probable responsable de la muerte del militante Marcos Rivera Ramírez, en 1989.

Fue en mayo de 1993 cuando el entonces titular de la Comisión de Derechos Humanos del PRD, José Álvarez de Icaza, envió queja a la CNDH con la probatoria de amenazas de Apolo, previo a la muerte de Marcos.
 
opinion@diariodemorelos.com
Twitter: @ezapata19