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Palacio de Cortés

LA CARRERA por el crédito emergente de $200 millones del gobierno de Cuernavaca pinta para un emocionante final de fotografía, con el riesgo de que las perdedoras sean las empresas contratistas de la comuna.

Pareció que el miércoles el alcalde Sánchez Gatica iba cincho al banderazo del Congreso para endeudar más al Ayuntamiento, lloriqueando que si se lo negaban, los trabajadores tendrían amarga Navidad.

Él se puso la zancadilla, porque quiso ocultar que el dinero sería para tapar el saqueo a su tesorería, argumentando que sería para el aguinaldo de la base laboral, cosa que sería ilegal… y le dieron palo.

DICE LA norma del trabajo que la fecha tope para pago de aguinaldos es el día 20, y Sánchez Gatica tan lo sabe que, si la próxima semana no le autorizan el crédito, tendrá que sacar el “guardadito” para cumplir.

Al presidente municipal no le gustaría ver cómo se le pueden poner los trabajadores y sus familias si les retrasa un solo día el pago de fin de año; por tanto, los que tendrían que esperar serían sus contratistas amigos.

El último jalón para que la deuda de Cuernavaca se vaya más arriba de los mil millones de pesos será la próxima semana en el Congreso, con buena probabilidad de “éxito”, pero bajo la condición de no despilfarro.

EN MEDIO del jaleo en el Congreso, inquieta la idea de que en esta nueva Legislatura se asome el fantasma del acuerdo con base en intercambio económico. Tal vez la mención misma sea pecado de inocencia.

Para la autorización del crédito bancario a Cuernavaca, brotó la versión de una millonaria petición, que sería mal principio para los morelenses representados ahí por los diputados, en los que se confió a través del voto.

Mala cosa, si ello tuviera certeza, y sirva de alerta porque está en el camino el paquete económico 2013, que emana del Ejecutivo y llega al Legislativo en busca de un visto bueno, sujeto a revisión y negociación.

EN LO que difícilmente podrá haber negociación en lo oscurito es en la iniciativa de reforma del perredista Jordi Messeguer que, entre otros puntos, permitiría la sociedad conyugal entre personas del mismo sexo.

Si bien hay poder económico en la comunidad interesada en el cambio constitucional, también se ve difícil que alguien afloje billete para que los diputados den su bracito a torcer para la aprobación de la iniciativa.
 
opinion@diariodemorelos.com
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