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Palacio de Cortés

SON 10  predios, de ocho municipios de Morelos, los que la Secretaría de Hacienda trae en subasta en estos días, y de los cuales lo menos que pretende recuperar son algo así como 2 millones 852 mil pesos.  

Hay terrenos chicos como uno en Totolapan de 221 metros  cuadrados a precio base de 23 mil pesos, así como un paquete de dos en Cuautla con un total de 3 mil 61 metros cuadrados a precio base de 881 mil pesos.

No, el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) no tiene en Cuernavaca, como tampoco Temixco, Jiutepec o Zapata, pero chance e interese Jojutla, Tepoztlán, Tlalnepantla, Tlaltizapán o Ayala.

YA METIDOS en eso de las subastas de propiedades, el Instituto del Fondo para la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) no ha querido quedarse de brazos cruzados frente a los acreditados que no le pagan.

El Instituto puso a disposición de los “pujantes”, hace unas semanas, 21 casitas en siete municipios morelenses, con la intención de rescatar más de 7 millones de pesos, porque no le sirve tener tabiques sino billetes.

Mala cosa, el reporte indica que nadie le entró al toro en Cuernavaca, menos en Jiutepec, Temixco, Zapata o Cuautla, mucho menos en Ayala; dos razones: los más necesitados no tienen billete, y para otros no es negocio.

OTRA COSA es el negocito que armaron en los últimos meses algunos gobiernos municipales como el de Zapata, cuyos vivales funcionarios vieron a contribuyentes caídos y se les lanzaron para cobrarse a lo chino.

Fueron unas 80 casitas y departamentos de los que no habían recibido el predial y ¡zaz!, sin objeción de Infonavit, Fovissste o lo que sea, hubo fast-track en el trámite jurídico y que los ponen a subasta de privilegiados.

Ahí el quid fue el uso discreto de información, porque si se hacía ruido, los precios se dispararían en subasta, así que a la callada se hizo el operativo y vaya a saber usted si uno que otro funcionario salió ganón.

EL ASUNTO de la vivienda en Morelos tiene la particularidad de que la población tiene necesidad de más y en mejores condiciones, pero las condiciones económicas no corresponden a los residentes, acaso a foráneos.

Si no como cálido dormitorio de los chilangos, el terreno morelense sigue creciendo en tenor de jardín de fin de semana, para “puentes” y vacaciones, con la desventaja de que no genera contribuciones regulares.
 


El estado de Morelos no dejará de ser un lugar turístico o de "descanso" para la gente externa llámese principalmente de Distrito Federal o de otros estados mientras no existan posibilidades de trabajo con el cual pueda mantenerse el crecimiento económico.
Lamentablemente muchos utilizan su estancia como refugio, como lo hacen los "narcos" o la gente que se dedica a "lavar" su dinero y viven muy tranquilamente sin realizar una actividad progresiva.
De ahí que el gobierno tiene que buscar la creación de empleos para la gente que habita y tiene el deseo y la firme convicción de vivir y crecer en este Estado de Morelos.