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Palacio de Cortés

PARA ILUSTRAR la personalidad de Alejandro Montalvo, secretario del Ayuntamiento de Cuernavaca, nada más faltaba una denuncia como la de que vendió dos veces una misma propiedad, en lo que sería un vulgar  fraude.  
 
Montalvo Pérez es de la camada de Manuel Martínez Garrigós y, aparte de este “negocio redondo” con la propiedad en Jardines de Amatitlán, tiene otros asuntos como el de esconder los datos del fraude con luminarias de la capital.
 
LA FIRMA del Pacto por México, realizada por líderes del PRI, PAN y PRD, dará mucho más del impulso común a programa de beneficio social; es decir, impactará en la conformación de las fuerzas político-partidistas.
 
En Morelos, se verá más claramente de quiénes y de qué están hechos los grupos de izquierda, y será una prueba de subsistencia para los modelos de gobierno estatal y más de la mitad de los municipales.
 
Se verá si personajes como Raúl Iragorri, por ejemplo, es capaz de arrancarle 30 mil simpatizantes al PRD para llevárselos a Morena como eventual partido o si esa tribu se convierte en una más de la chiquillada.
 
BUEN PROYECTO del Poder Ejecutivo el de establecer un tope para el endeudamiento de los gobiernos municipales, porque abusos como los cometidos en Cuernavaca, Jiutepec y Cuautla, entre otros, no deben repetirse.
 
Sin embargo, hay algo también relevante que no se aborda, o, al menos, no ha sido enunciado: la Contraloría estatal y la Auditoría del Congreso no han servido para contener a funcionarios deshonestos y hasta cínicos.
 
Ya puede reducirse el monto de lo que el funcionario puede abusar, pero si no hay una efectiva revisión y sanción a sus malos actos, aunque sea poco el dinero del que disponga, será de mucho en perjuicio social.
 
RESULTA CURIOSO que el 29 de  agosto reciente, en el Periódico Oficial Tierra y Libertad, se haya reconocido a Las Martinicas, de Temixco, como comunidad indígena, en medio de la avasallante modernización.
 
Están destinados al éxodo aquellos 160 indígenas del poblado conocido como Campo Sotelo, a unos cuantos metros del Paraíso Country Club y a la inminente construcción de una megatienda departamental en el camino Zapata-Cuernavaca.
 
No falta ahí tampoco la aparición de cientos de casas-palomar, de las que desarrollan Geo y Ara para chilangos ansiosos de provincia, pero que al paso de los meses dejan al olvido al ver que se clavaron en otro vecindario.