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Palacio de Cortés

EL JEFE del Poder Ejecutivo estatal se reunió el sábado con integrantes morelenses del Legislativo en el Congreso de la Unión, de diferentes partidos, pero todos para trabajar por Morelos con base en el presupuesto 2013.
 
Detalle: no se reportaron el senador Rabindranath Salazar y los diputados Eloy Martínez y Gisela Mota, del PRD los tres; ni Francisco Coronato, del Movimiento Ciudadano. Seguro tuvieron algo más importante…
 
Quizá no fueron por sus filias y fobias partidistas o porque consideran asuntos menores las tareas de combate a la inseguridad pública y la necesidad de auxiliar a los morelenses con políticas de beneficio social.
 
OTRA NIVEL de madurez política en la administración se dio mediante el encuentro de los gobernadores de Morelos, Graco Ramírez, y del Edomex, Eruviel Ávila, de diferentes pensamientos políticos, pero con un fin común.
 
La inseguridad en el área limítrofe Huitzilac-Ocuilan es una añeja asignatura pendiente que no distingue colores partidistas, como lo confirman los continuos reportes de secuestro en la zona de la Laguna de Zempoala.
 
Eruviel, a 14 meses de tomar el cargo, y Graco, a poco menos de 60 días de asumir la gubernatura, ya trabajan en conjunto y generando la colaboración federal de la Defensa Nacional, la Procuraduría y el Cisen.
 
INCAPAZ O cómplice en la dificultad de sacar del atolladero al gobierno de Cuernavaca por la megadeuda que le dejó su discípulo pero jefe Manuel Martínez Garrigós, el alcalde Rogelio Sánchez empieza a respirar.
 
Tuvo que dejarse guiar con los oficios del gobernador Graco Ramírez y el alcalde electo Jorge Morales Barud en la negociación de las deudas bancarias, y el manejo del Ayuntamiento prácticamente está lejos de su mano.
 
A Sánchez Gatica le toca nadar de muertito los 36 días que le quedan de alcalde de membrete, acaso tratando de eludir su responsabilidad en la severa crisis que vive Cuernavaca, y acotado para provocar más daño.
 
AL FINAL de la administración trienal del Ayuntamiento de Cuernavaca, habrá que esperar el desahogo de procedimientos jurídicos en contra de quienes saquearon la tesorería; aunque sea lento, pero que se cumpla.
 
El caso de Cuernavaca no debe quedar como el enésimo capítulo de borrón y cuenta nueva, so riesgo de que se lance un mensaje de impunidad e invitación a éste y otros ayuntamientos para dedicarse al atraco.