Palacio de Cortés

 

EL SENADOR por Morelos Rabindranath Salazar no suele subir a tribuna siquiera para justificar el abultado ingreso que tiene, y en las pocas ocasiones que lo hace, prácticamente nadie le presta atención.

 Si quiso lucir cacareando su “trabajo” en la Cámara alta, al menos en la foto que difundió ayer no se hizo un favor: mientras él estaba promoviendo los derechos de los viudos, la mesa directiva lo ignoraba.

 El poco aprecio a discursos como el de “Rabín” no es extraño, pero obviamente éste no presenta algo que al menos merezca que lo vean y escuchen el presidente Ernesto Cordero y los vice Rosas, Burgos y Sánchez.

 HACE TRES meses, en el Pueblo Mágico de Tepoztlán, cada policía cuidaba a 848 habitantes, según el periódico oficial Tierra y Libertad; pero, ahora, el alcalde electo dice que a cada uniformado le tocan mil 809.

 Francisco Navarrete, quien será presidente municipal a partir del 1 de enero, tiene ante sí al “tigre” que ganó en las elecciones del 1 de julio: las cifras hacen inferir que más de la mitad de policías reprobó exámenes.

 Lo peor para Navarrete no es el achicamiento de la fuerza pública donde va a gobernar, sino que no se ve cómo podrá agrandarla hasta un total de 140 elementos preventivos que no tengan malas costumbres.

 NO SE ve qué podrán hacer aislados el tepozteca Navarrete y otros ediles electos, que heredarán secretarías de seguridad partidas, porque está firme la obligación de echar a policías que reprobaron los exámenes.

 Caso ejemplar de lo que sucede en municipios es Ciudad Ayala, donde la presidencia heredada por Francisca Callejas se encariñó con sus policías y dice que son buenos muchachos y no quiere despedirlos.

 Allá tenían 57 policías para unos 80 mil habitantes, y si ahora tuviera que correr a los reprobados, prácticamente no tendría fuerza pública; de ahí que una opción para lo inicialmente planteado es la Policía de Mando Único.

 POR CIERTO, en el área de Policía Industrial, Bancaria y Auxiliar (PIBA), los exámenes de control y confianza tuvieron que suavizarse un poco, al exentar el relativo a la salud: a los gorditos les dan chance de seguir.

 Sigue el despido de los elementos que tienen malos amigos o que agarran lo que no es suyo, pero a los que por su sedentarismo se pasan de kilos, tienen chance de bajar talla para seguir en la nómina.


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