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Palacio de Cortés

“BULLYING VECINAL”  podría llamarse lo que se está denunciando en el Fraccionamiento Burgos, de Temixco, en contra de una vecina que se inconformó por la instalación de rejas por obra de algunos colonos. 

 

Como en Brisas, también violatorio del Art. 11 de la Constitución federal, en Burgos no se dio el consenso para esa forma de protegerse de los malosos, por lo que el gobierno de Nereo Bandera está obligado a actuar.

 

Sin embargo, el alcalde hace como que la virgen la habla y deja correr el “bulling vecinal” en ambas colonias, ajeno a su obligación de cumplir y hacer cumplir la ley, con riesgo de que ello decante en un nuevo deceso.

 

UNA DE las tres principales deudas del gobierno de  Jiutepec, la del terreno de la Universidad Politécnica, a estas alturas del año debería estar por debajo de los 12 millones de pesos, pero el alcalde tiene la palabra…

 

Otra, la de la planta de tratamiento La Gachupina, ya debería estar más que pagada; pero igual el edil Miguel Ángel Rabadán no tendría que dudar en responder al cabildo y a la comunidad que tampoco hay problemas.

 

Y la de los 200 millones de pesos, aunque estaba claro que la heredaría a por lo menos tres administraciones municipales más, es la hora que sigue escondiéndose, aunque esperando el rescate del gobierno estatal. 

 

EN JULIO reciente, el grupo opositor a la construcción del gasoducto y termoeléctrica en Huexca soltó como argumento que no existía una planta de tal tipo en Puebla que validara la seguridad de esas instalaciones.

 

Ayer, nuevamente, se realizó un recorrido por aquella instalación en el poblado de San Lorenzo Almecatla, en la frontera con Tlaxcala, pero los inconformes hallan en el argumento de la represión otro pretexto de queja.

 

Y se niegan al diálogo, quieren imponer condiciones, en obvio de la falta de argumentos, pero mantienen la acusación sin cumplir, si fuera el caso, ajenos al principio de que quien acusa está obligado a probar. 

 

NO POR cotidiano pasa inadvertido el asalto al bolsillo de morelenses con el no olvidado “tarifazo”, porque al menos estaba la promesa de que las carcachas serían renovadas, pero es cuestión de echarles un ojo.

 

Los supuestos operativos para sacar de la circulación los armatostes viejos o maltrechos fue para taparle el ojo al macho, y hoy no hay que ir muy lejos para ver que son los mismos y nada ha cambiado, más que la tarifa.