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Opinión: Venezuela; ¿qué sigue?

Recientemente me invitó el principal think tank (tanque de pensamiento) de Venezuela, Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la libertad (Cedice), a participar como conferenciante en la conmemoración de su 30 aniversario. El orador más importante fue el Premio Nóbel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien destacó por su claridad de pensamiento, recomendaciones sensatas y  sencillez.
Esa visita a Venezuela me permitió escuchar a actores de oposición: familiares de presos políticos, alcaldes acosados, jóvenes que se manifiestan en las calles y legisladores cesados y amenazados por un gobierno que concentra en manos del presidente los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Las libertades cada día están más acotadas. Las manifestaciones en contra del presidente deben tener permiso del presidente.
La participación de cubanos enviados por el Gobierno castrista en las decisiones militares y en los cuerpos represivos es de conocimiento público.
 Las políticas económicas: controles de precios, de cambios, expropiaciones, multas, amenazas y retiros de concesiones a radiodifusoras, ventas forzadas al gobierno de periódicos y de cadenas de televisión, reducen al mínimo las libertades ciudadanas.
Observé colas de dos kilómetros para adquirir en un mercado del estado productos básicos racionados. Cada día hay más descontento. Quienes siguen apoyando al heredero de Chávez, en su mayoría lo hacen a cambio de viviendas, terrenos o empleos públicos, tomados en gran parte de los opositores.
Venezuela se desgaja y si continúan las políticas represivas y equivocadas en el ámbito económico, el desenlace puede ser cruento.
Es preocupante que la OEA, teórico guardián de la democracia en América, guarde silencio  debido a los apoyos que Chávez dio al Secretario General de esa organización cuando compitió por una candidatura en Chile.
Muchos grupos de derechos humanos, que en otros países se rasgan las vestiduras por cualquier pequeña violación, guardan un silencio que huele a complicidad ante los presos políticos y los atentados a la vida, la propiedad y la libertad de miles de venezolanos.