Importantes medios nacionales y estatales impresos, como nuestro DDM, al servicio de la comunidad; otros audiovisuales, electrónicos y digitalizados han estado propalando sistemáticamente una información preocupante, acerca de la escalada de violencia, de la inseguridad personal, familiar y comunitaria morelense. Mientras que las autoridades federales, estatales y municipales se la pasan anunciando medidas proteccionistas de salvaguarda, el intenso miedo y temor ciudadano continúan imparables. Las autoridades gubernamentales proponen la contratación de más policías, el Mando Único; mejores métodos de captura de delincuentes, prisiones modernizadas y normas correctivas eficientes... Lo cierto es que no los aplican; tratan de corregir los efectos de los delitos, más no las causas que los provocan. ¿Por qué no miran lo que pasa en Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Suiza, por ejemplo? Frente a la modernización de las comunicaciones y a la modificación de las prácticas agrícolas, industriales, comerciales y productivas, debido a los avances científicos, tecnológicos y computacionales, la economía capitalista internacionalizada le apostó a la integración mundial de los mercados de producción, ensamblado y consumo. Sería necesario realizar diez reformas estructurales para fortalecer la globalización, a partir de medidas internas de economía política: 1ª disciplina en el gasto público; 2ª gasto social limitando subsidios; 3ª reforma fiscal hacendaria; 4ª liberalización financiera crediticia; 5ª tipos unificados y competitivos de cambio de divisas en dólar, libra, euro y rublo; 6ª apertura y liberalización del comercio exterior; 7ª promoción de inversiones extranjeras directas, agropecuarias, industriales y energéticas; 8ª desregulaciones arancelarias y eliminación de cuotas; 9ª derechos de propiedad garantizados; 10ª fomento a la agricultura, ganadería, pesca, porteros y agostaderos, y al área forestal. REPERCUSIONES: Los países del Mediterráneo europeo: Portugal, España, Italia y Grecia atraviesan por oleadas económicas recesivas, desempleos y motines multitudinarios de protesta. Los pobladores de los países centroamericanos resienten una pobreza extrema. El medio oriente musulmán está convulsionado: Siria, Irak; los del norte africano, Argelia, Libia, Egipto; no tienen paz social. Así sucesivamente. Lo que no se quiere aceptar es que la crisis no es de confianza ni de medidas corporativas financieras temporales, sino del agotamiento del modelo económico neoliberal prevalente, a partir del consenso de Washingon de 1983, del GATT de 1985 y de los cambios geoeconómicos derivados del Tratado de Mastricht, Holanda, de 1985, que dio origen a la Unión Europea. De ahí que ni siquiera los sucesivos recipiendarios de los premios Nobel de Economía hayan realizado esfuerzos para definir el nuevo paradigma económico para el siglo XXI. A riesgo de ser presuntuoso, pero modestamente, sería propuesto un modelo cuatripartita, integrado mediante: 1º las dependencias federales, estatales y municipales encargadas de aplicar leyes, reglamentos, acuerdos y disposiciones para el buen gobierno y de ejercer los presupuestos fiscales aprobados. 2º de las organizaciones del sector privado, agropecuarias, industriales, comerciales y financieras. 3º del sector social: organizaciones campesinas, sindicatos obreros, mutualidades y cooperativas. 4º del sector académico universitario, tecnológico, de la docencia superior, investigación básica y aplicada; extensión y divulgación de la cultura. Es inaplazable la implementación de otro modelo de desarrollo, garante de producir comidas, de crear empleos permanentes bien remunerados, de promover inversiones productivas rentables y de preservar el medio ambiente. La tarea no será fácil, pero habrá de efectuarla lo más pronto posible, porque a la larga, según John Maynard Keynes (1883-1946), “todos estaremos muertos”. Es cuanto.
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