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No se acab贸 el mundo

“Dígame, señor cura: ¿alguna vez ha tenido usted trato sexual con mujer?”. Tal pregunta le hizo un rabino a un sacerdote con quien tenía amistad. “¡Claro que no! -exclamó con escándalo el presbítero-. Eso sería comparable al hecho de que usted comiera jamón”. Replicó el rabino, bajando la voz: “No hay comparación, padre; créame: no hay comparación”... ¡Y no se acabó el mundo! Valido de tan feliz circunstancia, me propongo narrar aquí, el día 31 de este mes, “Los Tres Chistes Más Pelados del Año”, con la esperanza de que esa publicación no precipite el penoso acontecimiento que ayer no sucedió. Sicalípticos en extremo son los mencionados cuentos, debo reconocerlo. Leyó el primero doña Tebaida Tridua, censora de la moral pública, y su impresión fue tan penosa que de inmediato mostró los evidentes síntomas de un cuadro de exantema. Leyó el segundo cuento, y el exantema simple se le volvió vesicular. Leyó el tercero, y el exantema se le hizo furfuráceo. Eso seguramente hará que la severa dama niegue su Nihil Obstat -o sea su permiso- para que dichos cuentos vean la luz. Lucharé denodadamente, sin embargo, en defensa de mi libertad de publicarlos. Por la libertad, dijo Cervantes, bien vale la pena dar la vida. No llegaré yo a ese extremo, pues tengo muy afinado el instinto de conservación, pero al menos pondré una carpa en la plaza principal de mi ciudad y haré labor de volanteo, porque a mí no se me intimida: se me exhorta. Esperen mis cuatro lectores, pues, “Los Tres Chistes Más Pelados del Año”. Saldrán aquí el último día de este mes... Susiflor le contó a su amiga Rosibel: “Anoche conocí a un muchacho guapo, bien educado, pulcro, que cuida mucho su apariencia personal y que además de fijarse en los detalles es expresivo, sentimental, y no teme dar a conocer sus emociones. Desgraciadamente, ya tiene novio”... Hablando se entiende la gente... cuando quiere entenderse. Si no se quiere entender, hablando se desentenderá. Los amagos de resistencia de Elba Esther Gordillo a la Reforma Educativa no son para ser tomados a la ligera. El magisterio es un gremio conservador -tiene mucho qué conservar-, y se opone a cualquier cambio que implique el menor esfuerzo de su parte. Esa actitud, añadida a la salvaguarda de “las conquistas” sindicales, podría servir de base para movilizar a los maestros. La señora Gordillo, hay que decirlo, no tiene una buena imagen en la población, de modo que será difícil que obtenga el apoyo de los padres de familia, y menos aún de la sociedad en general. Le será difícil, entonces, oponerse a una reforma necesaria e inaplazable ya. Comoquiera, habrá que establecer un diálogo con ella para llegar a un acuerdo -no a una negociación bajo capa, y menos todavía a una transa- que permita sin sobresaltos ni algaradas que la tarea educativa vuelva al Estado mexicano en vez de ser propiedad particular de una señora... El primogénito del jefe indio le preguntó a su padre: “¿Cómo escogen en nuestra tribu los papás el nombre de sus hijos?”. Respondió el piel roja: “Tomamos en cuenta alguna circunstancia relacionada con su nacimiento, y luego le imponemos al niño un nombre alusivo. Tu abuelo, por ejemplo, nació en la madrugada, por eso se llama Sol Naciente. Yo nací en medio de una tempestad, por eso mi nombre es Nube Negra. Pero dime: ¿por qué tienes tanto interés en saber eso, Condón Agujerado?”... “Es cierto lo que dices, vieja -le confesó el marido a su mujer-. Quiero más al futbol que a ti. Pero al beisbol lo quiero menos, ¿eh?”...
 El gerente de la oficina le preguntó al remiso empleado: “Dígame, Ovonio: ¿A qué horas se despierta usted por las mañanas?”. Respondió el cínico haragán: “Como una hora después de llegar al trabajo, jefe”... El abogado le dijo a don Algón, salaz ejecutivo: “Le tengo dos noticias, señor: una mala y otra peor”. “¡Santo Cielo! -exclamó con inquietud el empresario-. ¿Cuál es la mala noticia?”. Le informa el licenciado: “Su esposa acaba de hacerse de una fotografía que vale por lo menos un millón de pesos”. “¡Fantástico! -se alegró don Algón-. ¡Si ésa es la mala noticia, no puedo esperar a oír la otra!”. “La otra -contestó el letrado- es que la fotografía es de usted haciendo el amor con su secretaria en un motel”... Muy desilusionada, Pirulina le dijo a su nuevo galán en el departamento de éste: “Cuando me dijiste que era de 12 pulgadas pensé todo, menos que te estabas refiriendo a tu televisor”. (No le entendí)... FIN.