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Morelos ‘salado’

Aquí el rezago en materia carretera y de infraestructura urbana viene de atrás tiempo. Dijeran los abuelos: desde endenantes. A mediados de los setenta no hubo capital de estado alguno donde no se construyeran centrales camioneras. Menos en Cuernavaca, frenado el proyecto de edificar una en la entrada de la entonces carretera federal a Cuautla y luego Paseo Cuauhnáhuac, no obstante donado para ello el terreno por el ejido de Chapultepec junto con el predio donde Pemex levantó su planta almacenadora de gasolina, peligrosa por cierto, pues el paso del tiempo lo rodeó de colonias densamente pobladas. Asimismo, años más tarde quedó en una buena idea nomás hacer la central de camiones de pasajeros en el borde norte del libramiento, para sacarlos de la ciudad. En lugar de eso, las autoridades dieron manga ancha a la construcción de más terminales en  Galeana y La Selva que, sumadas a las de la avenida Morelos y Nezahualcóyotl, pusieron mucho del congestionamiento urbano. En los noventa, la inauguración de la Autopista Del Sol mejoró la comunicación terrestre del centro y el sur de Morelos, pero paradójicamente disminuyó el número de turistas defeños que, acortada la distancia, en vez de venir a Cuernavaca se siguen de largo a Acapulco. Una década antes, durante el gobierno de Lauro Ortega fue ampliada a cuatro carriles la antigua carretera Cuernavaca-Cuautla, modernizado el Paseo Cuauhnáhuac y abierta la avenida Teopanzolco. Dirigidas las obras por el empresario Adolfo Deguer Kado, siguen siendo las vialidades de mejor calidad. Datando de la década antepasada el proyecto de la Autopista Siglo XX que conectaría directamente con la Del Sol, sigue reducida al pedazo Cuautla-Puebla y en proyecto su continuación. Quince años de gobiernos panistas en la capital y doce en el estado alcanzaron solamente para El Puente Azul de Obregón a H. Preciado, el mamotreto del crucero de La Selva, la conexión de las avenidas Zapata y Domingo Diez y ampliaciones a cuatro carriles en otros y los tramos Cuautla-Amayuca y Acatlipa-Alpuyeca. Pero hasta ahí, postergada la vieja idea de aprovechar el paso de la vía ferrocarrilera para abrir una avenida paralela a Plan de Ayala y ponerle un segundo piso al libramiento de la autopista México-Cuernavaca. Todo lo cual lo saca a cuento la carpeta de obras de infraestructura carretera que incluyen los proyectos del Eje Metropolitano Cuernavaca-Jiutepec-Emiliano-Zapata, la autopista de Miacatlán-Toluca y el viaducto elevado en el libramiento de Cuerna. Cristalizar estas propuestas que Graco Ramírez trae desde su campaña tomaría un par de años, y costaría algo así como 13 mil 500 millones de pesos de inversión pública y privada. Mientras tanto, el Gobernador toca puertas donde hay recursos, recién presentada por él mismo la dicha carpeta a los directores de la CFE y Banobras, Francisco Rojas Gutiérrez y Alfredo Del Mazo Maza, para que vayan pensando en soltar la feria y allanar dificultades burocráticas. Sin embargo, a la gente común poco le llama la atención el tecnicismo de los proyectos de obras, así sean de gran envergadura y signifiquen una de esas buenas nuevas que se pierden entre tantas noticias malas. Una especie de “salación”… ME LEEN EL DOMINGO.

jmperezduran@hotmail.com