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Mirador: Me habría gustado conocer a Mae West, actriz de cine.

Tan escultural era su cuerpo que, se dice, sirvió de inspiración a los diseñadores de la botella de la Coca-Cola. Su prominente busto hizo que en la Segunda Guerra los soldados llamaran con su nombre a los chalecos salvavidas. Un escritor la calificó de “estatua de la libido”.
Pero no sólo era bella Mae West. Era también inteligente. Defendía con vehemencia sus derechos de mujer. Poseía un travieso ingenio que la llevó a decir alguna vez con desenfado alegre: “Cuando soy buena soy muy buena, pero cuando soy mala soy mejor”. Una frase proverbial decía: “A good man is hard to find”. Ella dijo: “A hard man is good to find”. Difícil es traducir ese pícaro juego de palabras.
Yo veo en Mae West una gozosa representación del gozo de vivir. El arte de la vida consiste en ser feliz y en dar felicidad a los demás. Esto no es epicureísmo: es sabiduría. Lo demás son delirios del espíritu que se olvida del cuerpo, o torpezas del cuerpo que se olvida del espíritu.

Demos gracias a
Dios por Mae West.

¡Hasta mañana!...