Siguenos en
    

Memo Vergara y el Radio...

Lo conocí en 1961, cuando asistimos los alumnos de la más fregona secundaria de la época, la Froilán Parroquín, a una ceremonia que se llevaba a cabo en la antigua Plaza de Armas conmemorando el natalicio del Benemérito de las Américas don Benito Juárez, al pie de donde se encontraba la antigua estatua, que al final terminaría en Tetecala de la Reforma. Impecablemente vestido y una voz excelentemente bien timbrada, con personalidad y carisma, Guillermo Vergara y Alonso hacía la presentación del programa del evento, en virtud de que ostentaba el cargo de locutor oficial del gobierno del estado. Por desgracia se nos fue uno de los decanos de la locución, de aquellos que tenían licencia de a de veras (me la mostró orgulloso hace un par de meses antes de partir al viaje sin retorno, en su casa allá por el rumbo de Parres en Jiutepec), don Guillermo Vergara y Alonso, quizá el primer comentarista político social de esta ciudad con su inolvidable programa “Radio Revista”, que fue transmitido durante 38 años a partir de 1951 en la radio difusora XEJC “La Voz del Sur”. Nuestro inolvidable Memo fue locutor oficial de los eventos gubernamentales por más de 30 años y su voz era inconfundible, como lo era su magnífico sentido del humor. En alguna ocasión que compartimos la copa, empezó a hablar como si estuviera en la cabina publicitando productos: -Señora, ¿las quiere largas y peludas?... ¡Toallas La Josefina!-. -Ja,ja,ja,ja,ja,- reíamos todos. Y continuaba con una docena más de anuncios: -Apúrate Arturo, no vamos a llegar a tiempo- le urgí a mi cuate el de los lentes como fondo de botella. -Pues ¿a donde vamos? inche negro- me interrogó preocupado por la prisa. -Al programa de Raúl Rodríguez, “Reunión en la Cumbre” va a entrevistar en vivo a “Los Yaky”- afirmé gustoso al tiempo que ascendíamos por la calle de Arista. -¡No marches! ¿Ya viste cuanta gente?- me dijo asombrado el cuatro ojos. -Por tu pachorra ya no vamos a poder entrar güey, el auditorio está bien chiquito- le reclamé molesto. Compilando un poco de información de los historiadores, mencionaremos que la radiodifusión se inició en Cuernavaca, y por ende en el Estado de Morelos en 1923, año en el que el señor Apolonio Ruiz adquirió una planta de radio, de tipo experimental para aficionados, la cual con el tiempo fue aumentando de capacidad. Esta pequeña planta seguía funcionando en 1955, en que pasó a poder de su hijo Benjamín, con las siglas XEIHF. Poseía otro portátil que instaló en un automóvil con las siglas XEIPI. Tenía cinco años y no escuche su programación. Habré entonces de referirme a la estación que, de una u otra forma, impactó en mi adolescencia. El 15 de Mayo de 1943 dieron inicio las transmisiones en la ciudad de Cuauhnáhuac, de la radiodifusora comercial denominada XEJC “La Voz del Sur”, la cuál con muchos esfuerzos funda don Fernando Jiménez de la Cuesta, por lo que las últimas siglas de la identificación eran JC. Muy poco tiempo después, en 1944, es vendida a los hermanos Miguel y Carlos Tenorio Benítez, quienes le dan impulso y promoción verdadera. En la parte superior del antiguo Cine Morelos, estuvieron sus primeras instalaciones, mudándose posteriormente entre 1950 y 51 a la calle de Arista número 100 donde trascendieron entre la sociedad cuernavaquense. Memo Vergara y Alonso nos trae a la memoria a los que con su esfuerzo escribieron la historia del radio como don Raúl Muciño Arroyo, Germán “el conejo” Figaredo, José Antonio Pedroza y el propio Miguel Tenorio, que cerraba diariamente la transmisión a las 12 de la noche con su elegante voz. Nos recordó el “Club Familiar” con la presencia de Araceli Rojas Tenorio y Andrés Eloy Martínez Silva y “Reunión en la Cumbre” durante los sesentas, conducido por el mago Raúl Rodríguez. Cómo no recordar “Atardecer Musical” en la voz de don Héctor Bautista y Mendoza o las “Complacencias musicales” de Jorge Adalberto Vega Espinoza de los Montero. Y sería injusto no traer a la memoria a don Miguel Ángel Santamaría, don José Víctor Rodríguez y don Juan Flores Sedano, todos con su personalidad radiofónica bien definida. La modernidad inevitable, hace que grandes consorcios comerciales empiecen a fusionar radiodifusoras pequeñas comprándolas, conformando núcleos muy importantes. No sé cuándo desaparece la referida estación, lo cierto es que en aquellas noches obscuras, en donde tan solo nos iluminaba el brillo del gran tablero de nuestro aparato radio-receptor, aún escuchamos la identificación “XEJC, la voz de sur, desde Cuernavaca, la ciudad de la eterna primavera”. A usted no le va a costar mucho trabajo recordar que en la XEDO (nacida un primero de enero de 1964), allá en el kilómetro cuatro del camino a Xoxocotla, fungieron como principales locutores don Pablo Castañeda Molina y el excelente amigo don José Vázquez Calderón (también fallecido hace poco tiempo) con su inigualable estilo y su famosa frase: ¡Yo sí Voy! Guillermo Vergara y Alonso fue un hombre sencillo y humilde. Si no fue un dechado de virtudes, evidentemente murió con el cariño de su esposa y sus hijas. Fanático de los acorazados allá con Mary, me lo encontraba consuetudinariamente echándose uno de milanesa y otro de chile relleno. La última vez estaba comiendo uno de pollo y su consomé, sin su infaltable refresco de cola. -¿Y ahora?- le pregunté, viendo que había cambiado de menú. –Me pegó un infarto negrito-, me contestó. Ya no volvió a estar bien. Un personaje más de la crónica de Cuauhnáhuac que se nos adelanta. Descanse en Paz.

victorcinta_2005@hotmail.com