Siguenos en
    Redes Sociales

Maíz: ciencia del pueblo

El maíz,  hasta 1988, fue   paradigma  de la agricultura   nacional. Hoy  está  en  el centro del  debate sobre el rumbo que debe seguir,  municipal, estatal, morelense, regional,  nacional, latinoamericana y mundialmente.  Este  debate adquiere cada vez mayor complejidad dentro de la crisis alimentaria (el vulgo la llama hambre). Concurren  simultáneamente   diversas  variables:    1ª Nuevas   modalidades de integración  de  la  agricultura internacional. 2ª Amplias posibilidades   de   la biotecnología genética.  3ª Exigencias de  conservación  de  la biodiversidad  mediante una agricultura sustentable. 4ª El  mandato de la soberanía  alimentaria.  5ª El prisma  socioeconómico y cultural bajo el  cual se produce y consume  el  maíz.  Hasta 1988,  Morelos  fue   uno  de los estados  más  importantes en el  panorama maicero  nacional, ubicado dentro  de  la  región   centro-sur del país,  conformada por Hidalgo,  Tlaxcala,  Puebla,  Estado  de  México, Morelos y   Guerrero; cuenta con  una colección  superior a  6,000  variedades   criollas de maíz, formadas  a través de  8 mil  años de reproducción ciclo  por  ciclo, mediante polinizaciones libres. Con  profunda pena  y honda preocupación   de  nuestra  parte,  se tomó  nota  del  comunicado  oficial 210 del  16 de octubre de 2009, emitido  por la Oficina de Prensa de  la  Presidencia  de la  República y anunciado por las  Secretarías  de  Agricultura, etc. y del Medio Ambiente, donde se autorizaban  permisos a  una poderosa empresa  transnacional de  EU,  productora a de semillas  transgénicas  de diversas  especies cultivadas,  para realizar  siembras  experimentales de  semillas  de maíz  genéticamente  modificadas.    Procedieron   a ser  sembradas  extensivamente    en los distritos de riego de   Sinaloa y Tamaulipas, contaminando los  maíces  criollos  de los  altos  de Sinaloa:  Choix,  Mocorito,   Sinaloa de Leyva, el Fuerte.   En  el  contexto nacional,  la producción nacional de maíz se desplomó durante  los dos sexenios ultraconservadores y antiagrarista 2000-2012, donde también se efectuaron intensas  movilizaciones  campesinas.   Tuvieron como  protesta  central al maíz, dada   su  controvertida inclusión  en el TLCAN  y a las   violaciones  a  la ley  de bioseguridad. En el medio   internacional, por las  fuertes  especulaciones  de precios observados  en  las  bolsas  de  granos  de  Chicago,  Buenos Aires  y Johannesburgo, principalmente. Las  medidas que se aplicaron   en los sexenios   2000-2012 en la  materia parecían  obedecer a  soluciones  inmediatistas,    de  corto  plazo. En sentido opuesto, mediante  una visión   integral,  a un futuro  comprensible,  procederían:   1º.-Constituir  observatorios  regionales y permanentes  sobre  la siembra y su aprovechamiento; cultura, usos  y costumbres populares . 2º.-Establecer coordinaciones  estratégicas entre  los  diferentes  factores   involucrados  para la  conservación  de germoplasma de maíces  criollos y el mejoramiento genético masal estratificado. 3º.-Intercambiar  conocimientos, análisis  de perspectivas, tendencias y enfoques  sobre  las  variables condicionantes y su divulgación pertinente  entre  productores destacados; académicos, agropecuarios; industriales   de la masa y la tortilla; organizaciones  no gubernamentales  de  la  sociedad  civil  y demás. 4ª.-Elaborar a la brevedad   agendas  específicas en tiempo y forma,  convocando   a los  principales  actores para  planear,  programar,  proyectar,  ejecutar  y evaluar medidas   a  enfrentar la actual  situación crítica  y coyuntural.  Se requieren fundamentales esfuerzos científicos, técnicos, políticos,  económicos, sociales, antropológicos y culturales. Sus   resultados  combinados permitirán   darle  seguridad,  tranquilidad  y felicidad al  pueblo. Es cuanto.