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Más que un cónsul un amigo (futbolero)

Esta vez les escribo desde la ciudad de San Antonio, Texas,  donde hace un 1 año aproximadamente decidí llevar a cabo un centro comunitario llamado Avanza, con el único objetivo de apoyar a nuestros  hermanos mexicanos y el cual abrió sus puertas hace 3 meses.  Avanza, al día de hoy, ha entregado a más de 1500 jóvenes soñadores sus aplicaciones para acción diferida. ¡Estoy feliz¡ Avanza encuentra su camino.
Les quiero platicar un poco de esto debido a que con el desarrollo de Avanza he conocido a grandes personas y le he encontrado otro significado a la vida. Nuestros hermanos connacionales huyen de su país para encontrar mejores oportunidades y llegan a otro donde son explotados, discriminados y lo peor, la mayoría de las veces por gente con las mismas raíces.
Una de las grandes personas que he conocido es un funcionario ejemplar, su nombre Enrique Romero.  Enrique ha sido fundamental para el desarrollo de Avanza y  se desempeña extraordinariamente como cónsul en Asuntos Comunitarios en el Consulado General de México en San Antonio.
40 años de contacto ininterrumpidos con el fenómeno migratorio y cerca de 30 años de hacerlo como funcionario del estado. Un hombre que ha dedicado su vida completa a mejorar las condiciones en que viven los migrantes mexicanos que deciden ir a buscar el tan anhelado sueño americano y el cual termina por ser una pesadilla.
“Se ha estudiado mucho el tema migratorio y se podrá seguir estudiando, pero nunca se podrá entender perfectamente si no se vive”.  Enrique fue migrante desde los 11 años de edad, vivió en los Ángeles, California, con sus padres y nueve hermanos.  
Es autor de los libros Tortillas duras: ni pa’ frijoles alcanza, Ta' de la tostada la vida allá en el norte y Por si las moscas, paisano.
La primera vez que platiqué con Enrique (hace un año) fue en el consulado, le platiqué mi idea del centro comunitario y le encantó, pero así también me advirtió, “no te voy a dejar hacer ningún negocio con nuestros hermanos,  ya bastante los han explotado, ¿quedó claro?”
 
El día de hoy volví a verlo, llegue a las 4 de la tarde al consulado y platicamos no más de 30 minutos, “ya te corro” me dijo, debido a que no falta, por ningún motivo, al entrenamiento de soccer que él mismo dirige a jóvenes connacionales. Los jóvenes necesitamos ejemplos de personas que más allá de buscar riqueza económica, busquen una remuneración mediante la sonrisa o la tranquilidad de otro, aquí hay uno.
 
 
@armandosanders            www.armandosanders.com