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Los mexicanos: mucha tele y pocos libros

“Leer para vivir.”
Gustave Flaubert

Los mexicanos estamos muy lejos de ser considerados buenos lectores. A pesar que de en los últimos años la Secretaría de Educación Pública ha puesto en marcha  diversos programas de fomento a la lectura,  y de las campañas  que invitan a leer veinte minutos al día con nuestros hijos,  los resultados son muy desalentadores.
Me permito citar  dos encuestas que demuestran que todos los intentos por acercar a los mexicanos a los libros, han sido un fracaso.   Hace unos días,  el periódico El Universal publicó una nota en la cual se dieron a conocer los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Educación Básica realizada por el Instituto de Fomento e Investigación Educativa. Los resultados preliminares de esta encuesta revelan que el treinta por ciento de los maestros de primaria y secundaria, tanto de escuelas públicas como privadas,  no lee ningún libro al año y casi la mitad de los que afirmaron que habían leído algún libro, no pudo recordar el nombre del mismo.
Por otra parte,  los resultados de la  Encuesta Nacional de Lectura 2012, muestran que México no sólo no tuvo ningún avance en el hábito  de la lectura, sino que registró un retroceso.  En promedio las y los mexicanos leemos menos de tres libros al año, cifra extremadamente baja si se compara con los 11 libros anuales que en promedio se leen en Europa. Las razones expresadas por los mexicanos para no leer son las siguientes: la falta de tiempo, las actividades recreativas o bien, porque no les gusta. Creo que la respuesta más sincera es la última. No nos gusta leer. Puede sonar exagerado, pero a mí me parece que se trata de una  de las más grandes tragedias nacionales, porque un pueblo alejado de los libros difícilmente podrá trascender el subdesarrollo.
¿Por qué ninguna campaña de fomento a la lectura brinda resultados favorables? ¿En dónde radica la clave para leer por placer en vez de leer por obligación? ¿Por qué a pesar de que cada año el número de analfabetas se reduce, no se incrementa el número de lectores? Si la clase media se ha ensanchado, ¿por qué los mexicanos no destinan una cantidad mínima para comprar un par de libros?
Este es un problema que compete a todos.  La escuela no es la  única  responsable de la falta del gusto por la lectura. Los padres  nos hemos olvidado de crear en el hogar un entorno favorable para que nuestros hijos lean libros. Aunque hay casos excepcionales de lectores que se formaron solos, es mucho más fácil que una persona se convierta en lector asiduo si en su infancia estuvo rodeado de libros o si observó a sus padres leer.
Pero  la gran mayoría de los hogares mexicanos le niega la entrada a los libros. El poco espacio disponible para albergar una pequeña biblioteca está ocupado por la televisión, la pantalla de plasma y los videojuegos. Basta con mirar el entorno inmediato para comprobarlo: muchas televisiones en casa y ningún libro. No nos importa gastar miles de pesos en aparatos de video, pero nos duele pagar cien pesos por un libro.

Algo debe estar funcionando muy mal en el sistema educativo mexicano.   Parece que los métodos de enseñanza de lectura tienen como objetivo la identificación de  palabras y signos,  pero están muy lejos de crear en los infantes la disposición de leer. En su obra “Una historia de la lectura”  el escritor Alberto Manguel afirma:   “los métodos con los que aprendemos a leer no sólo encarnan las convenciones de nuestra sociedad en lo que respecta a la lectura y la escritura, sino que también determinan y limitan las maneras en que usamos esa capacidad de leer”.

La capacidad lectora de los mexicanos está atrofiada y por eso ninguna campaña de fomento a la lectura funciona. Se insiste en que se lea más, sin tomar en cuenta que la mayoría  no entiende  lo que lee, y no lo entiende porque nunca aprendió a hacerlo. Como no comprendemos lo que leemos, nos aburrimos y hacemos los libros a un lado.   Es necesario dar una sacudida al sistema educativo e implementar nuevos enfoques en la enseñanza de la lectura y escritura. Solo así podremos desplegar toda nuestra creatividad y convertirnos en una sociedad más civilizada,  participativa  y crítica.

lolita_panorama@yahoo.com.mx