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Los desmemoriados

Sin duda alguna, uno de los temas que ha prendido mecha, y fuerte, es el del rebase de topes de campaña de la coalición que apoyó a AMLO en sus aspiraciones a ocupar la Presidencia de la República.
Es impresionante ver cómo se maneja la política y todos sabemos quiénes son los que hacen las leyes electorales. Los partidos políticos, a través de sus diputados, son de la misma manera quienes hacen los reglamentos. En los organismos electorales son los consejeros —que ahora está “de moda” que sean miembros de los partidos— que no representan a la ciudadanía sino al partido político que los apoyó, así que ellos mismos (los partidos) son los que hacen los reglamentos.
Así que ¿de qué se sorprende alguien por los resultados de la aplicación de los recursos para campañas? Y nadie se explica que tanto el PAN como el PRI no hayan rebasado los topes. Seguramente estos partidos tienen mejores contadores y lo hicieron verdaderamente bien, ¿o no fue así?
Creo que quienes sabemos algo de elecciones podemos decir, a simple vista, que todos los candidatos rebasaron los límites; pero la realidad es que los partidos de izquierda no tuvieron el cuidado necesario para no salirse de los cánones a los cuales los obliga el reglamento del IFE.
Y esto es así porque los partidos políticos son juez y parte, pero es algo que se les olvida y se ponen como energúmenos ante la aplicación de un reglamento o una ley en cuya implantación ellos participaron; su desmemoria es tal que podemos saber, antes de que lo juzgue el Consejo General del IFE, que lo que no hicieron bien fueron las cuentas, pues si el PRD —que es el que mayores recursos tiene de los tres— se equivoca pues los otros dos con más razón.
Andrés Manuel López Obrador desglosó, en forma general, lo que dice fueron sus gastos en la campaña presidencial: 233 millones 430 mil pesos. Esa cantidad, sin embargo, es distinta a la que reportó el PRD ante la Unidad de Fiscalización del IFE: 286 millones 232 mil pesos. Alguien sumó peras con manzanas o, de plano, hizo mal el trabajo contable.

En cualquiera de los casos, López Obrador no habría rebasado el tope de campaña autorizado: 336 millones de pesos. Pero algo en la documentación presentada llevó a la Unidad de Fiscalización a estimar el costo en 398 millones.
El representante del PRD ante el IFE, Camerino Márquez, explicó que, por un convenio de la coalición con el PT y Movimiento Ciudadano, el PRD presentaría el reporte de los gastos de la campaña presidencial y la tarea le fue asignada al secretario de Finanzas del partido, Xavier Garza.
Lo que habría que investigar es si contrataron para ello a un despacho de contadores. O si fue cada área de finanzas de los tres partidos la que aportó su propia documentación y las facturas y comprobantes. Pero si fue el área técnica del PRD, con sus contadores y abogados, quien hizo ese trabajo, ¿lo sometieron a la revisión de un despacho de contadores antes de entregarlo al IFE?
Lo que podemos ver por los datos disponibles nos señala que el error puede estar en los partidos o en el área contable del IFE.
El problema es que ese tipo de problemas merma la capacidad que tienen las instituciones electorales para vigilar los gastos de campaña. Lo hemos dicho siempre: son mentiras en las que los partidos juegan al tío Lolo para no caer en la realidad.
El asunto, el escándalo, llega hoy al Consejo del IFE. Tan inverosímil como que López Obrador gastó más que sus adversarios, suenan las acusaciones de que el IFE quiere cobrarle ahora quién sabe qué al tabasqueño.
Desde aquí, con los datos disponibles, huele a un muy mal trabajo contable del PRD y sus aliados y, desde luego, la desmemoria de los partidos es algo impresionante. ¿No cree usted?
Nos da mucho gusto la llegada del procurador nuevo, para así cerrar la pinza de la seguridad en el gobierno. Lo que es inverosímil es que esté quebrada la procuraduría, porque con todo lo que hay que hacer para que más o menos funcione decentemente es indispensable que el Ejecutivo apoye financieramente de modo resuelto al nuevo procurador, al que ya le puso a las sub procuradoras y al administrativo y ya tiene suficiente vigilancia; pero si no lo apoya suficientemente las cosas servirán para lo mismo o para nada. Sin recursos, el procurador no es extraterrestre para poder solucionar algo; se necesita del apoyo del gobierno que, si bien es bueno que fomente la cultura y las tradiciones, haría mejor si el dinero para la tamalada de la Plaza Solidaridad y otros gastos se los diera a la Procu, a la que le hacen mucha falta hasta para echar a andar los aparatos especializados de inteligencia que sirven de PC a los empleados de la misma, porque nadie sabe cómo funcionan. Qué bueno que llegó Nicolás Suárez Valenzuela; ése sí sabe y tiene la experiencia para lograr erradicar esta inseguridad que vivimos día a día. ¿No cree usted?

lavinleon@gmail.com
Twitter: @teolavin