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Lic. Galindo Fuentes

Reconocido abogado, hace más de medio siglo que vive en Cuernavaca, Don José María Galindo fuentes fue partícipe de los cambios políticos mundiales, como el término de la Revolución, la Primera y la Segunda Guerra Mundial y, en especial, de los grandes cambios ideológicos de nuestro País. Se relacionó con lo más importante de la política nacional durante casi todo el siglo XX. José María nació en Saltillo, Coah., el 8 de octubre de 1899 y falleció en 1989, a los 90 años de edad. Se casó el 9 de diciembre de 1930 con la gentil dama, Doña Bertha Chapa, quien el pasado septiembre de 2012 festejó su cumpleaños número 100. Procrearon cuatro hijos: Bertha Arcelia, José Arnoldo, Eloy Armando y Blanca Dalia.
José estudió en el Ateneo Fuentes, en Saltillo; llegó becado a la UNAM. Se recibió de Licenciado en Derecho en 1926. Su tesis fue “La Necesidad de un Tribunal para Menores” y, en 1928, fue encargado de formar los dos primeros tribunales para menores de todo el país, en la colonia Santa María la Rivera, del Distrito Federal.
Cuenta su esposa, la señora Berthita, que de recién casados, al llegar a su nuevo departamento, un señor que admiraba los muebles les preguntó dónde estaba el refrigerador, y el joven licenciado le dijo que todavía no tenían dinero para eso. A los dos días, les llegó uno de los refrigeradores que acababan de traer de Estados Unidos. El joven espigado les dijo que ese era su regalo de boda, pues él era el gerente de la recién inaugurada planta General Electric.
Llevó una buena amistad con Primo Villamichel y, cuando éste fue electo regente del Distrito Federal, lo invitó a trabajar a la Junta de Conciliación y Arbitraje, donde conoció a grandes personajes de la iniciativa privada y a líderes sindicales; como don Fidel Velázquez, con quien tuvo una buena relación, al identificarse de inmediato entre sí.
Al año siguiente, fue llamado a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público por don Ramón Beteta, quien lo obligó a registrarse a su partido político, ya que el licenciado José María Galindo nunca se interesó por ningún puesto de elección popular, ni la política le llamaba la atención. Ahí conoció a sus amigos: Jesús Castorena, Gustavo Cárdenas Huerta, Ángel Zepeda, el que fue su compañero de escuela; Nazario Ortiz Garza, quien fuera secretario de Agricultura; Miguel Alemán Valdés, posteriormente presidente de la República; el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y mucha gente más.
Junto con el general Plutarco Elías Calles, cuando la Convención de Querétaro, fue uno de los fundadores del Partido Revolucionario Institucional, en la que todo mundo creía que iba a ganar Aarón Sáenz, quien lo metió de juez 13 Civil, en el Distrito Federal. El Lic. Galindo Fuentes fue jefe del Departamento Legal del IMSS durante 11 años, siendo el director general, don Ignacio Moreno Prieto.
Tenía su casa en Cuernavaca, donde venía cada fin de semana desde hacía 16 años; hasta que en 1933 llegó con su esposa, doña Bertha Chapa,  a vivir a esta ciudad. Le gustaba ir a visitar a don Manuel Suárez al Casino de la Selva, porque, además de ser su amigo, le llevaba todos sus asuntos legales.
En 1950 compraron una quinta en la avenida Palmira. Sus grandes amigos eran: su primo, el licenciado Garza Galindo, fundador del Club de Golf Cuernavaca; el licenciado Gómez, a quien le llevaba sus asuntos en la Ciudad de México; el notario Genaro González García; el ex gobernador Elpidio Perdomo; el Licenciado Ángel Alanís Flores; el gobernador Escobar Muños; el doctor Díaz Garza; Don Nazario M. Alemán, director de lMSS en San Antonio de las Encinas; el señor Jiménez, dueño de la Posada Jacarandas, entre muchos otros.
El licenciado Galindo sólo llevó un asunto personal ante la ley, y se trató de un terreno que le invadieron en la colonia Palmira y que, gracias a la intervención del gobernador López de Nava, se pudo retirar a los invasores para continuar con el litigio que finalmente él ganó. Tuvo  una vida plena con su esposa, sus hijos y frente a los grupos de poder y de la sociedad de Cuernavaca, donde era ampliamente conocido; pero, por desgracia, al chocar su auto contra otro compacto, don José María tuvo un tremendo susto que le subió la presión sanguínea y desde entonces comenzó con la enfermedad que lo llevó a la muerte.
 


Dn Rafael: Me confieso seguidor de sus columnas; en esta ocasión extiendo una calurosa felicitación por ocuparse de alguien tan ilustre y que falta entre nosotros desde hace tanto tiempo, me da gusto que no permita que caiga en el olvido y que lo coloque en el lugar tan distinguido que merece. He tenido la oportunidad de conocer y tratar a la Sra. Bertha Chapa (oriunda de Monterrey, según tengo entendido) y lamentablemente -a raíz de mi jubilación como médico del ISSSTE- le perdí la pista. Me llena de alegría saber que ha llegado a sus primeros 100 anos, Dios la conserve muchos más.
Dr. P. Perezgrovas Garza