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Levantados en armas

Dadas las circunstancias, la implantación del mando único policial no debería estar a debate. Incapaces las corporaciones municipales de contener los embates del crimen organizado, escaso su número de efectivos y equipo, quizá un solo mando policíaco dé mejores resultados… pero a condición de que andando el tiempo no se corrompa, como sospechosa de haberse coludido con bandas delincuenciales es imputada una parte de los policías de municipios. Además, políticamente a los alcaldes “les conviene” el mando único. No ellos, sino solamente el Gobernador Graco Ramírez sería el responsable de la prevención del delito. Sin embargo, algunos siguen deshojando la margarita; oyen los truenos y no meten la ropa. Uno de ellos, Alberto Martínez González, de Tetecala, mientras los cabildos de otros pocos ya han dicho sí al mando único: Tlaquiltenango, donde la noche del jueves fueron ejecutados a balazos el ex candidato panista a presidente municipal, Ignacio Flores Carranza, su esposa Gabriela Flores Claros y el hijo menor de ambos; Tlaltizapán, Zacatepec y Jojutla, según el anuncio de la alcaldesa de este último, Hortensia Figueroa Peralta. Cuestión de partidos, que tampoco deberían jalonearse. O de venganzas políticas, como la del llamado Foro Morelense. Comprensiblemente molestos los abogados porque Graco Ramírez les jugó el dedo en la boca cuando la primera terna para procurador de justicia, la delegada en Morelos del Colegio de Abogados de México argumenta su contrariedad: “No estamos de acuerdo con el mando único, vulnera el 115 constitucional, resta autonomía a los municipios; los cambios que se están operando en materia de seguridad son muy rápidos, cuando esto se tendría que operar de manera gradual”. ¿Lento, poco a poco, cuando la sociedad reclama soluciones urgentes, ahora, hoy? Una cosa lleva a otra. Vea el lector si no: Pobladores de  30 comunidades de Teloloapan e Iguala se levantaron en armas contra el crimen organizado, la semana pasada. Siguieron el ejemplo de sus paisanos de pueblos de la Cosa Chica (Ayutla de los Libres y Tecoanapa), que una semana anterior hicieron lo propio. Justificó un miembro de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero: “Estamos hasta la madre de que ni el gobierno de Ángel Aguirre ni el gobierno federal hagan algo para detener a los delincuentes que mantienen un poder aquí en la región y que estén coludidos con las corporaciones policiacas y seguramente con las autoridades de los municipios”. Antes, en octubre la desesperación de los hombres de Olinalá, en la región de La Montaña, los empujó a la autodefensa civil; fueron por las armas a la comandancia de la policía municipal, se armaron con escopetas de caza, pusieron retenes, detuvieron a un grupo de traficantes y extorsionadores y obligaron el envío de tropas de la Marina. Las imágenes del levantamiento guerrerense los muestran encapuchados y pobres como son: vestidos con andrajos, calzados con huaraches, pero sobre todo valientes, con la sangre caliente que es característica histórica de los hombres de Guerrero. ¿Será necesario que en pueblos de Morelos hagan lo mismo que los indignados de la Costa Chica, La  Montaña y el norte de Guerrero?... ME LEEN MAÑANA.

perez.duran@diariodemorelos.com
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