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Las reuniones secretas de Josefina

Josefina Vázquez Mota come sorprendentemente poco. Unos trozos de lechuga y una pechuga de pollo o pescado a la plancha suelen ser el eje de su alimentación. Esa dieta férrea le hizo bajar mucho peso en los doce años que transcurrieron entre que el entonces presidente Vicente Fox la invitó a ser secretaria de Desarrollo Social hasta que asumió la candidatura del PAN a Los Pinos.
Quedó en tercer lugar, como se sabe. En la tristeza depresiva de la derrota, se refugió en Irlanda. Reportan sus allegados que en una lujosa casona de la que salió pocas veces. Una de ellas, cuando buscó a través de un mensaje de texto a Bernardo de la Garza, en ese momento titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, para solicitarle boletos que le permitieran atestiguar el partido final por la medalla de oro del futbol olímpico entre México y Brasil en Londres, el 11 de agosto de 2012. Estuvo ahí.
Regresó a México con la mente puesta en aprovechar cualquier capital político que le haya dejado la campaña presidencial y buscar convertirse en la dirigente nacional del PAN, ante la crisis que vive ese partido y que ha permeado en el liderazgo actual de Gustavo Madero, que concluye (aunque Madero puede reelegirse) en diciembre de este año.
En la segunda quincena de octubre convocó a una reunión con algunos de sus allegados de siempre: sus ex subsecretarios Miguel Székely y Rodolfo Tuirán; su otrora coordinador de campaña, Roberto Gil, entre otros colaboradores que conformaron el primer círculo de la fallida campaña presidencial.
Dolida con el todavía presidente Felipe Calderón a quien culpa de no haberla apoyado en campaña, dolida también con el dirigente Gustavo Madero por el mismo motivo, Josefina planteó regresar a México, reagrupar su movimiento, restablecer contacto con las redes tejidas durante los recorridos por el país de la precampaña y campaña, y emplear todo eso para tomar control del PAN, postulándose ella como presidenta del Comité Ejecutivo Nacional.
La propuesta no levantó el entusiasmo que ella esperaba. El desgaste de la contienda electoral dejó muchas grillas y divisiones en su equipo. Algunos se despidieron sin entusiasmo de entrarle al proyecto. A las pocas semanas, Roberto Gil, su principal estratega, dejó saber a algunos de sus compañeros panistas de alto nivel que él no estaba en el proyecto de Josefina, que ya le había dicho que no y separado de su grupo para buscar una perspectiva propia.
Sin embargo, el empeño de la aspirante a Los Pinos no ha sido puesto de lado. Con quienes se le quisieron sumar, está construyendo lo que busca ser un proyecto político que alcance su punto climático en el último trimestre de este 2013. La turbulencia en el PAN juega a su favor.

SACIAMORBOS
Andan temblorosas algunas curules azules en San Lázaro. Sus ocupantes usaron aviones y apoyos de personas vinculadas a casinos recientemente exhibidas.

carlosloret@yahoo.com.mx