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Las reformas pendientes

A pocos días de asumir el cargo de Presidente de México, Enrique Peña Nieto ha tomado la decisión de realizar cambios en la organización de la administración pública federal. Por ello envió al Congreso una iniciativa de reformas que incluye la propuesta de desaparecer la Secretaría de la Función Pública y sustituirla por una Comisión Nacional Anticorrupción e integrar las tareas de la Secretaría de Seguridad Pública a la Secretaría de Gobernación.
Cada presidente tiene el derecho de reorganizar la administración pública de acuerdo a lo que crea más conveniente para el país y para sus gobernados. Sin embargo, hasta el momento, no hay señales claras de que el próximo Presidente de México tenga la intención de modificar el estado de las cosas en un tema pendiente,  que son las reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión. Reformas necesarias para debilitar el monopolio televisivo y contribuir a la democratización del país.
Insistir en la democratización de los medios de comunicación audiovisuales tiene argumentos de peso,  argumentos que pueden sustentarse en la definición mínima de democracia del politólogo norteamericano Robert Dahl. A fines del Siglo pasado, Dahl enumeró los requisitos mínimos que debe garantizar una nación para ser calificada como democrática, los cuales son: 1) Cargos públicos electos; 2) Elecciones libres, imparciales y frecuentes; 3) Libertad de expresión; 4) Fuentes alternativas de información; 5) Autonomía de asociaciones y 6) Ciudadanía inclusiva.
Dahl menciona que difícilmente los ciudadanos en una democracia podrán formarse un criterio ilustrado si los medios de comunicación son controlados por el gobierno en turno o por grupos de poder fáctico.  Sería imposible participar activamente en la vida política si sólo se cuenta con una versión única de los acontecimientos.
La democracia mexicana ha tenido avances en algunos de los requisitos mínimos que plantea Dahl y en otros no;  especialmente no se ha garantizado a los ciudadanos fuentes diversas de información.  Cuando este requisito no se cumple, la agenda de temas que se difunde en los medios   corresponde  más a los temas que interesan a los dueños de los medios y no a los temas de interés para los ciudadanos. El equilibrio entre  una amplia gama de medios de comunicación privados  que actúen  el marco de reglas democráticas y antimonopólicas, y el desarrollo de medios de comunicación públicos,  promueve condiciones favorables para que los ciudadanos se formen un criterio más o menos ilustrado,  basado en información  plural  que le permitirá evaluar las propuestas políticas.  
 Hasta hace algunas décadas, la democracia empezaba a adoptar rasgos modernos, que se caracterizaban por la presencia importante de los medios de comunicación, aunque todavía conservaba sus rasgos clásicos, que se expresaban en el intercambio que los ciudadanos mantenían con los partidos políticos, en su asistencia a los mítines y en el contacto directo con los candidatos. Pero en el último cuarto de siglo, el mundo ha observado el desarrollo vertiginoso de los medios de comunicación y de las tecnologías asociadas a los mismos, de tal manera que la participación de los medios en la democracia ha dejado de ser importante para convertirse en predominante. La información sobre la política ahora llega a través de los medios audiovisuales y en especial de la televisión, que ha consolidado su presencia hasta en los lugares más lejanos y se ha constituido como intermediario entre la clase política y los ciudadanos.
¿Existirá la voluntad política  en el sexenio que está a punto de iniciar,  para acotar el poder que actualmente ejerce el duopolio televisivo sobre los procesos y los actores políticos en México? Al menos en este primer paquete de reformas enviado al Congreso por el Presidente Electo, ese tema se dejó de lado. En los primeros meses del próximo gobierno federal podremos observar cuál será el tono de la relación entre la Presidencia de la República y las televisoras.
 
lolita_panorama@yahoo.com.mx


LOLITA, puedo entender que hablando de democracia estamos en pa√Īales?, porque creo que es cierto!!, por otra parte nos espera un sexenio lleno de trucos, trampas, enga√Īos e intereses personales?, lo cual creo tambien que es cierto, por lo tanto "que Dios se ampare de nosotros" porque de cualquier forma tendremos que seguir sobreviviendo trabajando arduamente, pagando nuestros impuestos y en otras palabras seguiremos "correteando el frijol", ni hablar, gracias por tu columna y hasta la pr√≥xima.