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Las Palmireñas...

Asistí a la celebración del 50 aniversario de la Generación Venustiano Carranza 1954-1959 de la Escuela Normal Rural de Palmira, Morelos; la auténtica, la genuina, la neta. Emocionado vi cómo poco más de treinta profesoras venidas de varias partes de la república, e inclusive del extranjero, vestidas de azul, festejaron hasta las lágrimas el haber cumplido medio siglo de haberse titulado en una institución que, hoy por hoy, forma parte de la crónica de Cuauhnáhuac y la entidad federativa. Respetando una logística señalada con muchos meses de antelación, con orden y disciplina, como fueron forjadas en aquel internado situado en el sur de la ciudad, dieron cumplimiento a cada número del programa, entre discursos, poemas, números musicales y juegos pirotécnicos. Por supuesto, la fiesta remató con el baile y la participación del tradicional mariachi. Y admírese usted, el promedio de edad de las mentoras es de ¡70 años!... Acudo obligadamente al editorial escrito por la profesora Josefina Dávila Rodríguez, una de las más entusiastas organizadoras, para traer a la memoria remembranzas de aquella por demás tradicional escuela. Siendo presidente de la república el Gral. Lázaro Cárdenas del Río, se preocupó por fomentar la educación y crear las Escuelas Normales Rurales del país. En el año de 1943 dona su propiedad de Palmira para que allí, en ese hermoso y paradisiaco lugar, se fundara la Escuela Normal de Palmira, Morelos. Así surgió la famosa Palmira, semillero de maestras que se formaron gracias al profesionalismo, capacidad y amor a la educación por parte de la planta de maestros que laboraban en dicha institución. Al frente de esta escuela se encontraba un gran maestro, el profesor. Miguel J. Sáenz, Director de esta Normal. Estricto, apto y con un gran tacto para tratar al personal y al alumnado. Humano y sonriente, exigiendo que se cumplieran las normas y las reglas para el buen funcionamiento de la escuela. Compungido y afligido, vi caer desmayada en el foro a Regina Báez Aragón mientras cantaba su parte, dentro del coro de maestras jubiladas, producto del estrés, en aras de alcanzar esa perfección en sus eventos; enseñanza primordial que, como mística, se inculcaba en cada una de las palmireñas. A bordo de una ambulancia fue llevada a un hospital para su diagnóstico y recuperación, y aunque no me lo crea, al cabo de unas horas regresó para participar en el brindis con sus compañeras generacionales, porque primero estaba la obligación y luego Ia devoción. Sigue narrando Ia profesora Dávila: “La generación Venustiano Carranza nos sentimos plenamente satisfechas de ser egresadas de esta famosa Normal. Nos congratulamos de cumplir 50 años. Nos graduamos y trabajamos satisfactoriamente en la formación de la niñez y la juventud de nuestra Patria. Hoy gozamos de nuestra jubilación y algunas compañeras aún siguen laborando, impartiendo su experiencia en el campo educativo”. De entre las 29 escuelas Normales Rurales diseminadas por todo el territorio nacional, como una estrella refulge una, la Escuela Normal Rural “Lázaro Cárdenas” de Palmira, Morelos, en la cual fueron formadas las 57 integrantes de Ia generación ‘Venustiano Carranza” (1954-1959) que hoy festeja 50 años de haber egresado de dicha escuela; además de muchísimas y excelentes maestras de las demás generaciones. Esta institución educativa abrió sus puertas en la ciudad de Cuauhnáhuac, en donde funcionó 3 años (1925-1927); después en Oaxtepec, 16 años (1928-1944), y finalmente, el 24 de junio de 1944, se trasladó a la finca Palmira, donada por el ilustre General Lázaro Cárdenas del Río. La escuela Normal de Palmira fue destacada en todos los aspectos: Académico, Cultural y Deportivo. En los eventos nacionales, la escuela tuvo los primeros lugares en prosa, verso, cuento, oratoria, voleibol, atletismo, basquetbol. La Normal formó excelentes deportistas y grandes exponentes en los aspectos de literatura, y por supuesto, grandes luchadoras sociales, quienes al egresar entregaron su vida en busca de beneficios para las clases más humildes. Vaya nuestra felicitación para todas las que integran esta generación, y en especial a Catalina Albarrán Segura, Natalia Alcaraz López, Emma Anzurez Chillopa, Elena Domínguez Garay, Albina Duje Olivos, Yolanda Gómez Olivares y Alma Delia Sánchez López. Aún recuerdo aquellos bailes con orquestas como Pablo Beltrán Ruiz o Luis Alcaraz, donde el objetivo era burlar a las prefectas, para ligarse a las alumnas. ¡Cuánta Crónica!

victorcinta_2005@hotmail.com