Las estructuras

Hacen cábalas, sopesan los pros y contras de los candidatos, recuerdan procesos pasados distintos al presente, discuten y concluyen: la siguiente elección de gobernador se asoma como la más competida de las últimas dos. Analizan, evidentes, las simpatías, antipatías a intereses pero también cierta dosis de objetividad. Comparan los efectos, estilos y penetración de las campañas de Graco Ramírez (PRD-PT-Ex Convergencia), Amado Orihuela (PRI-Verde-Panal) y Adrián Rivera (PAN), citados en orden alfabético y sin más posibilidad para Julio Yáñez (PSD) como no sea la que su partido conserve el registro para meter a parientes en las listas de plurinominales. Enfatizan como parte sustancial de la contienda los tamaños, coberturas y niveles de capacidad de movilización de las estructuras, antes y el día de la elección, de mayor cobertura la del PRI que la del PAN y débil la del PAN en buena parte del territorio estatal. Publicada en nuestra edición de ayer, la encuesta levantada por la empresa GEA-ISA para Grupo Diario de Morelos abre una ventana que da luz al cómo marchan los 4 candidatos a la gubernatura, separados Orihuela y Ramírez por solamente 8 puntos (39-31por ciento), distante sólo 4  Rivera con el 27 por ciento del propio Graco,  y relegado Yáñez al cuarto lugar, con el 3 por ciento de las preferencias electorales. Cuánto y cómo influyan en el electorado los debates, está por verse. Microscópica la difusión del debate estatal al nacional de los candidatos presidenciales, suficiente la transmisión de una de las televisoras del duopolio, ya veremos… CAPTADO por el abanderado del PRI para la alcaldía de Cuernavaca, Jorge Morales Barud, en la Lázaro Cárdenas, el grito de ¡no más violencia! replicará en otras colonias de la capital que registran niveles inseguridad altos, crecientes, imbatibles no obstante los patrullajes de fuerzas policíacas y militares. Pero siendo grave el problema de la inseguridad pública, visto desde la óptica metropolitana no es el único. El columnista lleva comentándolo años, en  estos términos: Cuernavaca, Jiutepec, Emiliano Zapata, Temixco, Xochitepec y Yautepec padecen problemas iguales y/o parecidos, pero históricamente el gobierno los ha visualizado por separado. Comenzaron a acentuarse en los 80, como efecto de la inmigración de familias defeñas huyendo de los sismos de septiembre de 1985, y crecieron de la manera exponencial que hoy afectan la calidad de vida de más de un millón de habitantes de los municipios conurbados del valle de Cuernavaca. Juntos, generan un aproximado de mil 200 toneladas de desechos sólidos, en días normales, y unas 2 mil los fines de semana. Uno al oriente otro al sur, Yautepec y Xochitepec acabaron pegados a la alfombra de concreto cuyas dimensiones ahora sólo son apreciables sobrevolándola, y ya no admirándola por las noches desde el mirador de la autopista México-Cuernavaca. Donde hasta los 70 había campos de arroz, caña, maíz y flores, sembraron casas, calles y carreteras, sustituyendo el rojo de los tabiques y el negro del asfalto al verde de la naturaleza. Ruteros y  taxistas acabaron siendo los dueños de calles, avenidas y tramos carreteros, legales cuando sus dueños tienen concesiones, y “piratas” tolerados por la autoridad asociada a los dirigentes de las aproximadamente 40 organizaciones de transportistas que existen en el territorio morelense. La Dirección de Control Vehicular del Gobierno del Estado calcula unas 400 mil unidades con placas de Morelos, el Distrito Federal, Guerrero y el Estado de México. Por eso la cotidianidad de los conflictos viales ni siquiera mitigados con obras más o menos recientes. Ejemplos: terminado durante las primeras semanas de la administración 2000-2003, el no por nada popularmente llamado Puente Idiota no aligeró la vialidad en el crucero del Casino de La Selva, la entorpeció, y aunque la ampliación del puente de Chamilpa aminoró los “embotellamientos”, el paso a desnivel de Santa María no cumplió su objetivo, pues volvió más angosta la calle lateral; tampoco agilizó el tránsito vehicular el “segundo piso” de sólo 600 metros del Paseo Cuauhnáhuac que fue “estrenado” pocos días antes de las elecciones de julio pasado. La construcción de viviendas de interés social y medio interés en el sexenio 2000-2006 rebasó el déficit de vivienda de los morelenses, adquiridas como son mayormente por familias del Distrito Federal que las compran para casitas de fin de semana o “casas dormitorio” en Xochitepec, Temixco, Emiliano Zapata, Cuernavaca. Pero problemas metropolitanos hay más… ME LEEN MAÑANA.
 
perez.duran@diariodemorelos.com
jmperezduran@hotmail.com


Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
Type the characters you see in this picture. (verificar usando audio)
Escriba los caracteres que ve en la imagen de arriba. Si no puede leerla, envíe el formulario y se creará una nueva imagen. No se diferencian mayúsculas de minúsculas.