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La verdad sobre las osamentas de los héroes

A lo largo de la presente semana, el periódico La Jornada publicó una serie de notas relacionadas con el informe de los estudios de antropología física que se practicaron a los restos óseos de personajes históricos ubicados en el Ángel de la Independencia.
Quizá por el gran temor de la autoridad federal de que los ciudadanos estemos enterados de la verdad sobre esos restos, los resultados del informe se habían clasificado como información reservada, evitando que los mexicanos pudiéramos conocer con exactitud a quién pertenecen dichas osamentas y el estado en que se encuentran. Fue a través de una solicitud de acceso a la información promovida ante el IFAI, que el periódico La Jornada obtuvo una copia del informe del que se desprenden datos valiosísimos.
Ahora tenemos información sobre el estilo de vida que tenían esos personajes que vivieron hace 200 años. Se confirma que los hombres y mujeres de aquella época, medían en promedio diez centímetros menos de lo que miden los mexicanos de hoy.  Siempre supuse que alguna consecuencia debían padecer los huesos de quienes montaban a caballo todos los días durante varias horas. El informe demuestra que efectivamente, los huesos de los jinetes de tiempo completo se deformaban. El análisis del cráneo de Morelos revela que padecía frecuentes migrañas y los cansados huesos de las extremidades inferiores de Leona Vicario confirman su exceso de peso. Nicolás Bravo padeció sífilis y tenía problemas de circulación en las piernas, ya que sus restos óseos albergaban huellas de venas abultadas. Estos y muchos otros datos producto de la investigación, me parecen del mayor interés público con los que debería editarse un libro.
Lo que causó mayor sorpresa, es que los estudios demuestran que los restos de los héroes de la patria fueron guardados y conservados en el más completo desorden, ya que las osamentas de los personajes históricos están revueltas con huesos de personas desconocidas, de mujeres, de menores de edad e incluso con huesos de animales. Al conocer la noticia, no pude dejar de esbozar una leve sonrisa al recordar con qué fastuosidad y teatralidad la Presidencia de la República hizo desfilar a las osamentas en el año 2010 por las calles de la Ciudad de México –con motivo del Bicentenario de la Independencia- sin saber que se veneraba a una mezcla confusa de huesos humanos y animales.

Celebro que se haya realizado el análisis científico de los restos óseos. Durante decenios, el poder político nos hizo creer que las urnas en el Ángel de la Independencia contenían los esqueletos completos, íntegros e impolutos de los héroes de la patria. Aquel que se atreviera a ponerlo en duda era considerado casi un traidor a la patria.

Me parece que ningún mito histórico debe permanecer intocado. Los mexicanos merecemos ser tratados como adultos. Tenemos la madurez suficiente para asimilar la información que se ha difundido y  comprender que se tuvo un enorme descuido en el resguardo y conservación de los restos. Tampoco vamos a iniciar a estas alturas un linchamiento a quienes en el pasado –con intención o sin ella- produjeron la revoltura de huesos.
¿Con qué podemos quedarnos de toda esta historia de las osamentas? Hay varias posturas a asumir. La más sencilla es, si seguiremos venerando  o no a los huesos. Al final, parte de los restos de los héroes sí está ahí. Ese es un debate menor. Pero otra postura, de mayor calado, es intentar aprender de lo sucedido y superarlo.  El análisis científico de las osamentas no perpetúa ideas románticas, sino que explica la realidad. La gran enseñanza que nos deja la investigación, son los datos de cómo vivían y qué padecimientos tenían esas personas comunes y corrientes, que un momento de coyuntura tomaron la decisión de hacer algo inusual a favor de la tierra que amaban. Proceder al análisis de las osamentas fue una decisión acertada y el mayor provecho que podemos obtener de ese análisis es conocer la verdad.
Lo  malo, es que esos huesos despojados de su sacralidad, ya no van a servir para el montaje de actos desmesurados del poder político. Lo bueno, es que ahora tal vez los dejen descansar en paz.

lolita_panorama@yahoo.com.mx