Diario de Morelos
    Siguenos en
    Redes Sociales

La Plazuela del Zacate

Es a querer o no, la plazuela más importante de Cuernavaca, la cual ha tenido a través de los años una serie de modificaciones. Mi abuela platicaba que de muy joven a finales del XVII, solía ir a comprar flores para el altar de la virgen a dicha plazuela; una vieja y hermosa canción llamada “Voy a Cuernavaca” nos habla de el centro de abasto que era en ese momento la plazuela, del tianguis que se ponía en la hoy explanada Emiliano Zapata, fue lugar a donde los caballos y las mulas que llegaban cargados de mercancía, donde se acercaban a refrescarse y tomar agua en su fuente. Por desgracia se ha convertido en una cantina de mala muerte donde la droga corre más que el agua y no hemos tenido la autoridad con los tamaños de detener esa descomposición que afecta a nuestra juventud.
La cita histórica es del libro “Cuernavaca Visión Retrospectiva de una Ciudad”, de mi siempre querido y recordado Valentín López González QPD, quien escribió:
“Las calles y plazuelas de la ciudad de Cuernavaca, llevaban en su origen colonial nombres de santos, generalmente de los barrios prehispánicos donde se encontraban.
A principios del siglo XLX, algunas calles se identifican porque en ellas vivía una persona conocida o había un negocio, así encontramos las calles de los Ayala, el callejón de Sedano, la calle de los Mendoza, calle de los Chatos, callejón de la bolsa del Diablo, los lavaderos, los curtidores o la Plazuela del Zacate a la que nos vamos a referir.
La Plazuela del Zacate se llamó primero Plazuela de Sarmina, posteriormente recibió el nombre del Zacate porque en ella se vendía alimento para los animales; así se podía encontrar Zacate de maíz, zacate verde-llamado guineo-, además del zacate de apantle, zacates secos, cogollo de caña y alfalfa.
Antes de la llegada de los automóviles, el transporte era principalmente por animales de tiro y de carga, los que eran alojados al interior de las casas, o llegaban a los mesones de la ciudad, eran más de 10. Por esta razón en la ciudad de Cuernavaca era necesario un lugar donde se expendiera alimento para los animales.
En 1866 el sitio era conocido como calle de la carnicería, pues estuvo instalada la primera carnicería en la parte sur del Palacio de Cortés, donde se hizo la primera matanza de ganado; y en la actual calle de Leyva se encontraban los primeros curtidores de pieles, y por esta razón se le llamó calle de curtidores.
Por la actual calle Galeana —entre la Plazuela del Zacate y Abasolo— la calle se conoció como Tlapala, porque seguramente desde la época prehispánica en este barrio vivieron los tlacuilos o pintores, pues la palabra ‘tlapala’ da origen a nuestras viejas tlapalerías donde se vendían pinturas.
Durante el sitio impuesto en Cuernavaca —del primero al 10 de enero de 1867— esta plazuela fue llenada de trincheras y en una de ellas se encontraba un cañón para defender la ciudad de los liberales, los cuales finalmente la ocuparon.
El 30 de septiembre de 1884, al solemnizar el natalicio de Don Benito Juárez, cambió la nomenclatura de la ciudad, siguiendo un proyecto de Don Cecilio A. Róbelo.
El presidente municipal Don Rómulo Figueroa, en 1890, lo dio a conocer a través de la publicidad oficial y a la Plazuela del Zacate se le denominó ‘de Iturbide’, pero la mayoría de la gente siguió conociendo esta plazuela con el nombre del Zacate.
En 1933 se le puso el nombre de ‘2 de mayo de 1812’, fecha del rompimiento del sitio de Cuautla, actualmente lleva este nombre.
La Plazuela de Zacate, como aún se le conoce, cambió de uso hacia los años 40. En la gestión estatal del General Rodolfo López de Nava y en la municipal Eduardo Díaz Garcilazo, sobre la fuente original de la plazuela se construyó un kiosco que se convirtió en mercado de flores; este permaneció escasos 10 años y finalmente fue demolido. Durante la administración del Doctor Armando León Bejarano, se remodeló totalmente la plazuela y se colocó una estructura de Sor Juan Inés de la Cruz, que fuera regalada a la ciudad por el Gobierno del Estado de México, a través del escritor Mario Colín y Doña Margarita López Portillo. En 1992 la Plazuela del Zacate fue remodelada por la administración municipal, encabezada por Sergio Estrada Cajigal, con el interés de preservar nuestros sitios. Se le colocaron 7 arbotantes luminosos del viejo estilo. Se ha restablecido también la vieja fuente y el empedrado que antiguamente tenía. Además, se ha colocado 7 bancas de fierro y árboles que dan un aspecto agradable. La estatua de Sor Juana Inés de la Cruz fue movida unos metros hacia el callejón de la pequeña rinconada que ahí se forma.”
Lástima que a pesar de tantos cambios y de que es verdaderamente un rincón con mucha tradición de los cuernavacenses, se haya convertido en una gran cantina cuando podía ser un espléndido lugar de atracción turística, donde se podrían presentar pequeñas obras de teatro con el pasado histórico de Cuernavaca. ¿No cree usted?