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La olvidada biblioteca ‘Miguel Salinas’

Sin duda alguna, en el siglo veinte este fue uno de los edificios importantes de la ciudad, pero lo que es inentendible es que la única biblioteca del centro de la ciudad se encuentre cerrada por años bajo el pretexto de que había humedad.
La biblioteca “Miguel Salinas” tienen su historia, fue durante un periodo muy importante sede de los conferencistas más importantes que visitaban la ciudad, como el político Carlos Madrazo; un local desperdiciado donde se forma cada fin de semana el callejón del libro, que podía ser aprovechado formando un círculo cultural; además de lo que mi amigo Valentín López González señala en su libro, nuestro cronista escribió lo siguiente:
“En el año de 1951 se inició la decoración del gran salón, con una pintura al fresco en la pared poniente, esta pintura fue realizada por el pintor veracruzano Norberto Martínez Moreno. La obra fue concluida en el año de 1954, después de múltiples vicisitudes que acontecieron a este joven pintor.
El tema sobre el que se desarrolla esta pintura es: la aportación que la religión de Cuauhnáhuac dio a lo que se conociese como cultura mesoamericana.

 

En el lado norte está representada en vivos colores la pirámide de Teopanzolco, reconstruida en uno de sus grandes ceremoniales; la figura humana central la representa un sacerdote ricamente ataviado, llevando en sus manos una máscara del dios Tlaloc, de edad de la lluvia, el sacerdote levanta un tocado confeccionado con papel de amate.
 
Abajo de este personaje se representa toda la técnica y el proceso de la industrialización del papel; en primer término, la materia prima: un amate amarillo, árbol de cuya corteza se extrae la fibra, se ven además indígenas quitando las cortezas de amate, macerándolas en el agua y otros asoleándolas o formando las ramas. Esta sección del mural nos da a conocer la importancia de la aplicación del papel en los usos ceremoniales religiosos como material de tributo, que enviaban los Tlahuicas a los Aztecas.

 
En la parte central, la figura principal de un hombre indígena contemporáneo que descorre el velo obscuro de la ignorancia, abriendo además el resto de los conocimientos que los mexicanos tenían de la astronomía, pues en la parte superior sobresale un hombre con los símbolos indígenas del sol en la cara, es decir, el tonario, y señala hacia abajo a 7 personajes sedentes, que ataviados como sacerdotes realizan diferentes trabajos; uno de ellos está en actitud contemplativa, es un astrónomo que observa el movimiento de los astros; el personaje central es un Tlacuilo (pintor) que 
va plasmando en un códice la serie de festividades religiosas del calendario prehispánico. 
La figura del indígena moderno que devela el campo de la ignorancia agiganta su mano hacia afuera del mural, en una magistral perspectiva; abajo de la mano una resma de papel se desdobla, y en la cara principal hay una leyenda que dice:
‘He aquí el papel, vehículo de ideas, principal aportación de Cuauhnáhuac a la cultura mexicana; sé tú, joven morelense, un continuador generoso de este esfuerzo creador nacional, poniendo tu cultura al servicio del Pueblo’.
“Otra aportación de Cuernavaca a la cultura prehispánica fue el algodón, producto que sirvió de móvil a una guerra económica de Huitzilihuitl, señor de los mexicanos, contra el señor de Cuernavaca; por eso, en otra sesión del mural se presenta una escena guerrera en la que intervienen caballeros tigre y águila en contra de guerreros tlaucas de Cuernavaca.
 
 
 
“La escena de la guerra es de un gran movimiento en escorzos y detalles sangrientos macabros. Abajo, mujeres pacíficas tiñen el hilo en vivos colores y en el telar de mano tejen teclas con decoraciones de tipo geométrico; es de llamar la 
atención una tela de un vivo color rojo; más arriba hay otra escena en donde un hombre da vueltas a un huso para hilar el algodón; cerca de él hay otra de hombres dedicados a la pizca de capullo de algodón; más arriba, una perspectiva muestra tamemes marchando en dirección al valle de México con la carga de algodón y, al final, el pintor Norberto Martínez Moreno estilizó la figura de los Xochipilli, que están pintados maravillosamente; el Xochipilli está pintado en color verde tierno que contrasta con los verdes obscuros de las plantas de algodón. Esta figura es, a mi modo de ver, la que está realizada con una mayor maestría.
 
 
“En este mural llama extraordinariamente la atención la audaci
a con la que está trazado el color y es de notarse que Martínez trata de romper el cordón umbilical que lo liga a la influencia de los grandes maestros de la pintura moderna contemporánea de México”.   
Como usted podrá ver, no sólo es un local abandonado con historia, sino que tiene dentro de sus muros un maravilloso testimonio en el arte de nuestro pasado histórico. Esperemos que la UAEM lo rescate porque es patrimonio de todos. ¿No Cree Usted?
 
lavinleon@gmail.com
Twitter: @teolavin