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Jorge Morales Barud y su programa anticorrupción

Para quienes habitamos la capital de Morelos resulta  frustrante  tener que padecer todos los días las condiciones deplorables en las que se encuentra la ciudad. Una ciudad que tuvo en los últimos tres años los recursos económicos suficientes y condiciones razonablemente favorables para crecer y afianzar su desarrollo,  y no lo hizo por culpa de un grupo de aves de rapiña sin escrúpulos que sólo llegó al municipio a llenarse los bolsillos de dinero  y refundir a la ciudad en  un pozo financiero del que nos costará sangre, sudor y lágrimas  salir.

Por ello me parece importante analizar el discurso que pronunció Jorge Morales Barud al tomar protesta como nuevo Presidente Municipal de Cuernavaca; en especial, la parte en la que anunció la implementación de un Programa  Anticorrupción. Este programa se basa en el fomento a la honestidad del servidor público, la simplificación de trámites, el establecimiento de mecanismos de quejas y denuncias, la transparencia y rendición de cuentas y la eliminación de la impunidad.  El nuevo Presidente Municipal agregó que llevará a cabo una auditoría especial a la administración de sus antecesores Manuel Martínez Garrigós y Rogelio Sánchez Gatica,  que toda la información financiera del municipio estará disponible en la página de Internet del Ayuntamiento  y convocó a todos los cuernavacenses a sumarse a esta lucha sin concesiones.
Es posible que los mecanismos anticorrupción propuestos por Jorge Morales contribuyan a hacer más eficiente el ejercicio de los recursos públicos de la ciudad;  sin embargo,  los controles externos que podrían ayudar a abatir la corrupción, no sólo en el municipio de Cuernavaca sino en todos los municipios del país,   deberían ser fortalecidos a través de una trama más eficiente de vigilancia entre poderes.
Por ejemplo, la designación del contralor interno del municipio sigue siendo una facultad del propio Presidente Municipal. Si a algún funcionario menor se le comprueba un  acto de corrupción, es posible que el contralor interno haga la denuncia respectiva.  Pero ¿qué pasaría si, como ha ocurrido muchas veces, los actos de corrupción  son tolerados o incluso promovidos por el propio Presidente Municipal? Sería  muy difícil pensar que el contralor interno se enfrente a quien lo designó en el cargo.

Otro ejemplo podemos encontrarlo en la revisión de la cuenta pública municipal que hace el Congreso de Morelos. Si la Auditoría Superior de Fiscalización, que depende del Congreso,  realizara su trabajo de manera eficiente, los legisladores tendrían posibilidades de pronunciarse en contra de las anomalías que reporte el órgano fiscalizador en sus informes. Sin embargo, hasta estos momentos, la Auditoría Superior tiene un sospechoso retraso en la entrega de los resultados de  la revisión de las cuentas públicas de Cuernavaca de años anteriores, y seguramente para cuando entregue su informe será imposible sancionar a los culpables. El Congreso no está cumpliendo con su responsabilidad de fiscalizar el ejercicio de los recursos.

Estos  ejemplos son una muestra de que las reglas en vigor no son las más adecuadas para evitar que se cometan actos de corrupción en los municipios.  Sin embargo, reconozco la voluntad política del nuevo Presidente Municipal de Cuernavaca para diferenciarse y  tomar distancia de sus antecesores. 

La capital de Morelos  padece múltiples y complejos problemas; los habitantes sabemos que Jorge Morales no podrá resolverlos todos. Pero también sabemos que la  solución de los mismos tiene como condición impostergable el ordenamiento de las finanzas del municipio y el combate a la corrupción. Por ello, como ciudadana, le tomo la palabra  a Jorge Morales: estaré  al pendiente de todas las decisiones que asuma  para reducir la corrupción, así como  de las políticas públicas que implemente para fomentar el principio democrático de la rendición de cuentas.
 


La verdad es difícil de creerle, en Morelos no funciona la ASF, ni la Contraloría del estado ni mucho menos las contralorías municipales, ninguna de estas instancias funciona, por lo que es difícil creer que vaya a haber un programa anticorrupción, además es del mismo partido, ni modo que no vaya a proteger a sus compinches. Morelos no es Chiapas.

Eso solo son palabras para dar una buena impresión a la ciudadanía, la verdad es que o va a pasar nada, al tiempo, en Morelos no pasa nada, no funciona nada ni la ASF del congreso, no la Contraloría del gob. Del edo ni mucho menos las contra;orgías municipales, si así fuera, las cárceles del estado no alanzarían para meter a tanto ladrón disfrazado de funcionario.