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Insurrección popular

En el primero de los dieciocho meses del plazo prometido “para que los morelenses vivan mejores condiciones de seguridad”, no disminuyó la violencia, se mantiene. Advirtió el Diario en su edición de ayer: Morelos empezó noviembre con seis ejecutados en solamente tres días, sostenido el promedio de dos cada 24 horas, totalizado el muertómetro de enero-noviembre en 470 homicidios, asesinados 430 hombres y ultimadas 40 mujeres. Es la realidad, triste, preocupante, que contrasta con el discurso oficial. Sin embargo, cuando la autoridad hace poco o nada, la desesperación suele movilizar a los pueblos. ¿Sucederá en Morelos? Situado en la región de La Montaña del estado vecino de Guerrero, Olinalá no es el primero en recurrir a la autodefensa. Lo ilustra esta nota del periódico “El Faro de la Costa Chica”: Vecinos de Olinalá se suman a los retenes por seguridad. Cientos de hombres armados con rifles de cacería, pistolas de bajo calibre y machetes mantienen desde el pasado fin de semana el resguardo de su cabecera municipal. Estas medidas fueron tomadas ante el temor del retorno de una célula del crimen organizado, a cuyos integrantes expulsaron la tarde del 27 de octubre. Sobre la entrada principal colocaron llantas viejas y alambres para obligar a los automovilistas a detener su marcha. Todas las unidades son obligadas a pasar por un filtro de revisión. “Usted perdone, pero aquí estamos en una situación muy delicada, nosotros tenemos que cuidar al pueblo”, dice un hombre de estatura baja, voz regular y rostro cubierto con un paliacate. Sobre la cinta de asfalto se colocan seis hombres de diferentes edades, cuatro tienen rifles, y los otros dos, pistolas calibre 22. Visten pantalones y camisas raídas, cubren sus cabezas con sombreros y cachuchas, la mayoría calza guaraches hechos a base de cuero y suela de llanta. En ese punto no se advierte la presencia de elementos de la policía preventiva municipal, los cuales son acusados de actuar en forma complaciente ante los delincuentes que desde hace varios meses tenían asolada a la población. El sábado pasado decidieron armarse y acudir a la casa de seguridad que ocupaba un grupo de presuntos integrantes del crimen organizado. Cuatro lograron huir, uno fue atrapado y llevado ante la policía preventiva, pero fue liberado porque nunca llegó un agente del Ministerio Público para iniciar la diligencia correspondiente. Desde el día en que se dio la insurrección popular, los habitantes que participan en el resguardo de la población han logrado la detención de 14 personas (pero) todas ya están libres, porque no hay Misterio Público para tomar las declaraciones e iniciar los procedimientos legales correspondientes. El edil Eusebio González Rodríguez explicó: “La situación fue tensa, porque la población también se armó y tomó las armas de parte de la Policía Municipal y se iba a actuar en contra de estas personas”. El movimiento ya creció, pues a la vigilancia se sumaron habitantes de municipios vecinos, entre ellos, Huamuxtitlán y Cualác… Y aquí, magros los resultados de la Secretaría de Seguridad Pública de Morelos, ayer informaba sobre la detención de cincuenta personas durante la semana pasada…     ME LEEN MAÑANA.   
 
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