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Impasse decembrino

Divididas las izquierdas que tienen la responsabilidad de ser gobierno en Morelos, la pregunta era ¿Quién gobierna? Lo anterior escribíamos semanas atrás, en el ánimo de desentrañar a quién la ciudadanía debería hacer responsable, tanto de logros como de los fracasos del gobierno de la “Nueva Visión”.
Para retomar el análisis que rebasa geografías, es obligado apuntar que es la corriente de Jesús Ortega quien tiene el mayor número (no en gran medida como muchos creen) de legisladores federales y la presidencia del PRD pero no así, el control del Consejo Político Nacional, siendo el órgano que autoriza al Presidente Jesús Zambrano y avala los acuerdos que como partido vaya a asumir el PRD. Esta repartición entre “tribus”, les da el discurso a “los chuchos” para mostrarse en los dichos, responsables ante el gobierno federal, aunque a la hora de votar en el congreso no lo sean tanto.
Por mucho que sus legisladores y gobernadores puedan anunciar buena relación con el gobierno federal, para el PRI y el PAN es complicado negociar con sólo una facción que no tiene en sí misma, ese respaldo mayoritario al interior para definir ya sea una agenda de temas o colaboración entre poderes; la gran incógnita del PRI, PAN y el gobierno federal es: ¿Con quién se puede dialogar del PRD? ¿Con quién se debe dialogar? y ¿Qué tan duradero y válido puede ser un acuerdo con el PRD? y esta problemática ya la vivieron tanto el Pacto por México, como la reforma a la administración pública federal.
En Morelos la ruptura entre las izquierdas, decíamos, es evidente. El descontento nace por no sentirse representados ahora que son gobierno; entendible que Graco Ramírez haya “premiado” a personajes de Morelos que jugaron económica o políticamente en su campaña, pero riesgoso dejar fuera a la columna vertebral de las izquierdas de posiciones relevantes en el gobierno. Este hecho a quien está beneficiando es a MORENA y a lo que este movimiento pudiera capitalizar de gente resentida del PRD “tradicional”, PT y Movimiento Ciudadano; MORENA quiere un partido político de cara a la elección intermedia, sin importarles desfondar a sus “aliados” o desgastar al gobierno de la “Nueva Visión”.

Todo este entramado político se traslada a Morelos por la sencilla razón que Jesús “Chucho” Ortega es el líder de la corriente que arropa a Graco Ramírez; el Gobierno de Morelos se ha convertido en “espacio Chucho”, aunque territorialmente quien sumó miles de votos a Graco Ramírez fue la estructura de MORENA y AMLO. Colapsados estos grupos, entre ellos se complican hacer un buen gobierno.

Los problemas tampoco se terminan repitiendo slogans; de inicio era en la etapa de transición cuando debieron delinear por dónde iba sustancialmente “la Nueva Visión”, faltó inclusión y proyecto para mostrar mejoras y unidad desde el día 1. Hoy las inercias y los bomberazos marcan gran espacio en su agenda.
Se percibe improvisación en las políticas de fondo; la gente que arrastraba el lápiz y operaba en el gobierno estatal fueron cesadas por su pasado; la estrategia anti-crimen aunque con voluntad, pareciere que dan mayor valor al evento de Natalia Lafourcade, que a la modernización de los protocolos de seguridad.
El silencio de los ánimos sociales no dirime las causas opositoras a los proyectos que el gobierno estatal busca impulsar; el enojo puede regresar, más con tanta disputa por el poder político-territorial entre las izquierdas. Se siente un impasse y esto ayuda a replantear cómo entrarle a resolver los focos rojos existentes, se sumarán a éstos, el reto de aplicar el presupuesto de egresos, devolver seguridad y procesar el Plan Estatal de Desarrollo. Que el impasse decembrino sirva para cimentar bien los acuerdos y ordenar políticas públicas antes que despertemos en la realidad del 2013.