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Huexca, Tecolote, Xochicalco

Y nada. Que la burra no era arisca… Recién instaladas –o sea, todavía de fiesta las flamantes autoridades del gobierno estatal– ya le tuvieron que entrar a la solución de conflictos surgidos entre pobladores que se resisten a que se construya o se destruya –según el cristal por el que se mire– lo que se quiera erigir, así pueda redundar en su beneficio.

En Huexca, por si las dudas, tuvo que entrar la fuerza pública, para más señas la policía antimotines, pero al decir del secretario de Gobierno Jorge Messeguer, sólo para mantener la calma, de ninguna manera “para intimidar”, ya que dicho cuerpo del orden no intervendría… ¿Pasara lo que pasara? Y entonces, caben otras preguntas: ¿para qué mandar a la policía antimotines? ¿Acaso para ocupar a los chicos de ese cuerpo policiaco que deben de estar oxidándose de sólo mandarlos a cuidar la calma? Mientras tanto, y pese a esas escaramuzas, la obra de la CFE sigue a cachos con las lógicas interrupciones por las irrupciones.

Todo esto pese a que los habitantes de Huexca, población perteneciente al municipio de Yecapixtla, “ya aprobaron la construcción de la Central de Ciclo Combinado”, según afirma la autoridad estatal y quiero imaginarme que la federal, construcción que dará abasto de energía eléctrica y gas natural, e impulsará la generación de empleos, además de satisfacer la creciente demanda energética doméstica, en Morelos. Ajá: ya aprobaron, firmaron y recontra dijeron que estaban de acuerdo, pero a la mera hora los habitantes de Huexca se oponen y no permiten la entrada de los trabajadores de la CFE a realizar los trabajos. ¿Entonces? ¿Fue una aprobación a medias? Quién sabe.

El misterio rodea este tema, de igual manera que rodea otros similares. Lo cierto es que nunca sabremos bien a bien si efectivamente son los habitantes de Huexca, o qué fuerzas oscuras manejan esos “síes” que luego son “noes”, pero que llevan a las autoridades a hacer cosas que parecen malas, aunque ellas insistan en que son buenas.
Y entonces, en asuntos de esta naturaleza, entramos en otro conflicto de intereses: la construcción de algo que pretende realizar la Inmobiliaria Pag-Ver, en el predio “El Tecolote” en  Tequesquitengo –o el llamado “Mar de Morelos”— o sea el municipio de Jojutla, pero que es frontera con el municipio de Puente de Ixtla… Como siempre, y como en el caso anterior, las autoridades dicen que ya lograron los consensos con los habitantes del lugar y como siempre se han de haber otorgado los permisos y concesiones respectivos.

De igual manera, como siempre y por supuesto, mediante una buena lana y, al igual que siempre, surge el conflicto por lo que sea. Ahora además de la sorpresa de que ahí se va a construir, aparece el tema de los linderos entre uno y otro municipio: nadie tiene claro si “El Tecolote” pertenece a Jojutla o a Puente de Ixtla… Por si no bastara el deslinde de los linderos hay conflictos por los permisos, por la tala de árboles, por el agua, porque las autoridades son incapaces de salir y decir que efectivamente se dieron los permisos todos ellos bien cimentados y en armonía entre una y otra y otra dependencia y que la población no tiene motivo para oponerse, porque a nadie se le quitará nada que le pertenezca, nadie se quedará sin agua, nadie saldrá perjudicado, sino lo contrario…

Y es que no hay manera de asegurar lo anterior dado que una autoridad se esconde de la otra para salir ganona en la transa, y como bien se conocen los subterfugios por los que tienen que transitar, lo hacen a sabiendas de que van a entrar en conflicto con otra dependencia y como de seguro unos creen que los otros recibieron más, andan a la rebatinga y por supuesto, lo que menos les importan son los habitantes de una y otra zona, que inevitablemente saldrán perdiendo. Hasta donde sabemos además, esos conflictos jamás llegan a solucionarse y así nadie queda bien con nadie que no sean esos políticos que actúan como dueños de haciendas y vidas.
Como siempre, las cosas en México y en Morelos no podíamos ser excepción, se hacen porque se hacen y normalmente los políticos que le entran a los paquetes de autorización, se van al final de su gestión y no queda a nadie a quien responsabilizar. Recordemos si no, cualquiera de los casos similares que antecedieron a este de lo que se pretende hacer en Tequesquitengo.
Pero no para aquí el asunto. Una nueva protesta de los moradores cercanos a Xochicalco, esa maravilla precortesiana que ha sido declarada patrimonio de la humanidad, es objeto del arrebato ancestral, ahora sí que para sorpresa de las autoridades que en este caso, lo que sea de cada quien, ni la deben ni la temen, porque es de suponerse que para ese espacio no tuvieron oportunidad de recibir ninguna lana como sí ocurre con los permisos, licencias y otros trámites burocráticos en los que sí intervienen y hacen transas…

En tanto, Graco Ramírez parece inmerso en la misma conflictiva que los anteriores gobernadores de Morelos. Ojalá la nueva visión, lleve a eso que el lema promete, es decir a una solución de problemas ancestrales y reiterativos que tienen al estado hundido en el atraso social, político y económico… Hasta el sábado.