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Hasta la cocina: Ni escrotos, ni masiosares, ni…

Así como los diputados morelenses interpretaron el maltrato animal en el que los cirqueros les dan a los animales con los que trabajan y exhiben en sus presentaciones, así como eso, en Sonora las autoridades del Registro Civil decidieron apropiarse de una facultad que prácticamente en cualquier parte del mundo, es derecho exclusivo de los padres. Y así, en una medida unilateral, decidieron prohibir que los niños que nazcan en ese estado puedan tener el patronímico que los padres decidan.
Ciertamente, como diría Fox, había cierto abuso en la selección de los nombres y la verdad es que no sólo en Sonora sino en muchas partes de México de repente nos encontrábamos con gente cuyo nombre causaba la curiosidad de quien lo escuchara, pero al fin y al cabo eso de ninguna manera era culpa del que lo portaba, sino de los padres que se lo habían escogido e impuesto y ni modo de ir a reclamarles.
En Sonora eso no ocurrirá de ahora en adelante. Allá se tomó la decisión de estado paternalista de acabar con esa libertad, que pudo haber sido considerada libertinaje, de seleccionar nombres propios que podrían sonar tan extraños como las marcas de alguno de los productos conocidos como pueden serlo Yahoo, o Burger King, o Micheline, o Cheyenne, o Twitter, o Email… Tampoco deberán usarse nombres de personajes reales o ficticios como Robocop, Terminator, Hitler, Rambo, Pocahontas, Jamesbond, Ladydi, Hermione, Batman, o Harry Potter… Vamos, ni siquiera Neil Amstrong, Michel Jackson,  Rocky y…¡vaya sorpresa! tampoco el de Shakira, y no se me ocurre nada que no sea por su manera de bailar.
Entre los nombres que consideraron deben desaparecer, las autoridades sonorenses suprimieron el de Pitágoras. Probablemente por desconocimiento de quién fue un Pitágoras notable, como Pitágoras de Samos, al que se le considera el “primer matemático puro”. Sin embargo, si el asunto es por el origen griego, debieron hacer lo mismo con Aristóteles. Pero a éste no lo quitaron, ya sea porque no encontraron a nadie que portara ese nombre en Sonora, ya sea en honor de Aristóteles Sandoval: no fuera a ser que el mandamás del SAT tomara venganza con el registro de Sonora.
Otro ramillete de nombres abrogados por las autoridades sonorenses son estos que podría decirse denotan una absoluta falta de creatividad: Fulanito, Aguinaldo, Sonora Querida, Sol de Sonora, Sobeida, Zoila Rosa, Piritipio, Caralampio, Aceituno, Diódoro y Patrocinio, así hayamos tenidos dos secretarios de gobernación que llevan esos nombres…
Y de ahí seguimos con Christmas Day –sé de uno así llamado, pero no es de Sonora, o sea que puede quedarse tranquilo en Yucatán— Rolling Stone, All Power… Para tranquilidad de las autoridades de Sonora, se decidió también abolir a las Iluminada, Beneficia, Caraciola, Hurraca, Marciana, Cesárea, Espinacia, Delgadina, Gordonia. Y entre los nombres masculinos los de Calzón, Gorgonio, Escroto, Petronilo, Tremebundo, Privado, Cacerolo, Culebro, Pomponio, Verulo, Indio, Pafnuncio, Telésforo, y también Tránsito.
No deja de haber cosas extrañas entre las prohibiciones de las autoridades sonorenses, ya que quitaron Circuncisión, pero dejaron Concepción…
Ya no habrá festejos de onomástico el 20 de noviembre, pues ningún sonorense se llamará Anivedelarev; así como quedó suprimido el de Sufragio Efectivo, y parece que está por decidirse el destino de No Reelección. Los sonorenses se metieron también con el día de la armada de los Estados Unidos y de paso contra todos los marines, ya que de tajo suprimieron un nombre propio bastante conocido en México como es el de Usnavy…
La lista de nombres fuera de la ley del estado de Sonora continua alargándose con los que podrían tener tintes religiosos como son Virgencita, Jesucristo, Jehová. ¿Qué irá a pasar con todos los Jesuses por nacer? Y ya metidos en esto de la religión: ¿Por qué se habrán salvado a Inmaculada, Guadalupe, Dolores, Remedios, Cruz y Crucita?
Entre los perdonados por las autoridades sonorenses también están todos los nombres relacionados con las fuerzas y los fenómenos del universo: Aurora, Rayo y su diminutivo Rayito, Luz, Lluvia, Brisa, Sol, Monte, Eolo, etcétera. ¿Y qué con los nombre de colores? Rosa, Celeste, Blanca, etcétera, fueron intocados en la depuración patronímica del Registro Civil sonorense.
¿Y de las flores? Otras que perdonaron, o la directora del registro civil no las tomó en cuenta, o quizá ella lleva nombre de flor o de color.
A todo esto, quizá lo que ocasionó esta rasurada del Registro Civil sonorense, fue la manía de muchos padres de ponerles a sus hijos nombres de doble y hasta triple sentido, nombre de albur pues. Así, sin pena alguna, van para afuera Elber Galarga, Benito Camelo, Elgar Gajo, Larri Capija, Elsa Capunta, Alma Marcela, Elba Gina, Débora Melo, Elba Zurita…
Con estos nombres, es probable que las autoridades sonorenses hayan tenido cierta razón para decidir respecto a las decisiones paternas de ponerles patronímicos como los señalados anteriormente.
Ahora, falta saber si la decisión del Registro Civil sonorense no despertará cierto descontento entre los padres que ya habían tomado la decisión y ahora tendrán que cambiarla por orden superior. ¿Podemos imaginar a una cuarta o quinta generación de Caralampios, que de buenas a primeras tengan que ponerle al primogénito de la sexta generación otro nombre que no sea Caralampio?
Todo esto, según dicen las autoridades sonorenses es para evitar  el bullying y también, podría imaginarse, la pena de tener que llamar a alguien con un nombre como Escroto. Acabaríamos diciéndole “Oye tú” todo el tiempo.