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Hasta la cocina: Declaraciones...

A veces escuchamos declaraciones que nos ponen a lucubrar… Y como los días que se avecinan no tendrán mayores objetivos que seguir las andanzas del futbol en Brasil, los pequeños espacios que queden, podríamos ocuparlos en eso: en lucubraciones sobre declaraciones de los importantes…
Probablemente nadie estará haciendo caso de algo que no sea el balón que rodará en los campos de futbol, entre los 22 jugadores metidos a ganarse el Mundial… ¡Ah, Brasil! Qué envidia por los muchos mexicanos que ahí andan ya enfrascados en lo que está ocurriendo en ese país en el que probablemente la presidenta Dilma Rousseff, tenga preocupaciones mayores pues hay muchos brasileños que consideran que el país no está para tanto gasto y que mejor sería utilizar el dinero que se va para la organización del Mundial en cosas más apremiantes… Como así están las cosas, la señora presidenta del país de la samba y por supuesto del futbol, parece preocuparse, aunque no demasiado, de lo que podrá ocurrir si los sindicatos cumplen con su promesa de echarle a perder el numerito que ella ni siquiera quiso, la verdad, ya que fue su antecesor Lula da Silva, el que abogó para que el Mundial se jugara en Brasil… Y a partir de que el país obtuvo la sede, las autoridades tuvieron que apechugar y ponerse a trabajar como locos para dejarles el lugar tal y como lo exige la FIFA que ya sabemos de sus exigencias… Además de la protesta por el excesivo gasto que requiere un Mundial, la gente está descontenta porque allá también, en Brasil, hay crisis económica. Y eso ya sabemos que tiene descontenta a la gente, tanto a la que no tiene nada y eso le da motivo para protestar, como a los que tienen que de todas maneras protestan porque siempre quieren más.
Como quiera que sea hay que tomar en cuenta que la infraestructura turística para hospedar a tanta gente como es de suponerse que llegará para asistir a los partidos que habrán de jugarse durante el mes del Mundial, dista de ser no digamos la óptima, sino ni siquiera lo suficiente. Y es que por más que se quiera imaginar que hay hoteles a pasto en ese enorme país, resulta que no es así. En primer lugar Brasil no es ni de lejos como México en cuanto a infraestructura hotelera. México recibe 18 millones de turistas al año –sin contar los simples cruces fronterizos que per sé resultan también ser cuantiosos, pero no contabilizan como los turistas que sí vienen a permanecer por más tiempo— en tanto Brasil, con pocos puntos turísticos en comparación con México, recibe tan sólo la tercera parte y por lógica cuenta con una infraestructura hotelera adecuada a esos seis millones de turistas que recibe.
Así las cosas no hay hoteles suficientes y tampoco era el caso de construir así como así lo que se necesitara para un mes de estancia abundante y luego quedarse con un friego de elefantes blancos que no serían ocupados sino a lo largo de mucho, mucho tiempo, suponiendo números como de economista de esos que dicen que los pronósticos siempre pueden ser a la alza o a la baja…

Así las cosas, en Brasil y ante la emergencia resolvieron la supuesta enorme ocupación hotelera demanda a causa del Mundial con barcos anclados cerca de las ciudades sedes que por cierto, están a distancias que tan sólo en Brasil pueden darse…

En esa situación podremos imaginarnos a las delegaciones de cada equipo futbolero, a los grupos de prensa enviados por las grandes cadenas, jugándose al águila o sol para escoger a quien asistirá a uno de los partidos para las crónicas, para las fotos, para seguir a su equipo nacional como aficionado. Porque no todos no podrán moverse, ya que además se carece de transporte aéreo suficiente, el que Brasil ofrecen por carretera o por ferrocarril, parece que es tan tardado e inseguro que no les daría tiempo a quienes tuviesen que ir de uno a otro lugar para cumplir con su objetivo…
Eso, por lo menos es lo que cuentan quienes hicieron  reservaciones con tiempo y pagando por adelantado y resulta que en esta semana que hoy termina, muchos de ellos todavía no contaban con nada seguro para desplazarse de uno a otro estadio y en algunos casos, ni siquiera para llegar a Río de Janeiro… Y es que claro, no todos son Joaquín López Dóriga quien desde el jueves pasado ya estaba en Río con todo su equipo, prometiendo que transmitirá su noticiero para Televisa desde la ciudad del carnaval.
 En fin, que no pasará mucho tiempo antes de que sepamos cómo se les ponen las cosas a los viajeros a Brasil para asistir a este Mundial de Futbol que nos disponemos a sufrir desde el primer momento en que entre en acción el equipo de “El Piojo”, cuya hija, por cierto parece que tiene prohibido subir mensajes en la red.
También habremos de saber qué onda con las preocupaciones de la presidenta Dilma Rousseff, quien ya dijo que “el campeonato será un éxito pese a los retrasos y costos de las obras”, que esto último es lo que parece tener verdaderamente molestos a los brasileños.
Dispongámonos pues a la expectación del futbol y veamos que tan exitoso será… Total, falta poco tiempo.