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Hasta la cocina: Corruptos balconeados

Salomón Chertorivski –joven político que actualmente se desempeña como secretario de Desarrollo Económico del DF—asegura que en su opinión, “mentir y robar” son los mayores defectos de un político. Tiene razón el funcionario, pero para mala suerte de la ciudadanía, mentir y robar son actos comunes entre los políticos… Tenemos, para ejemplo fresquecito, el caso de la regidora priísta de Guadalajara Elisa Ayón Hernández, quien está al borde del juicio político por corrupta y chantajista, después de mostrar que tiene agallas y que pese a haberla grabado en tanto chantajeaba a comerciantes y a empleados del ayuntamiento de Guadalajara, armó un numerito para evitar ser inculpada y mantenerse tan tranquila como regidora, cobrando religiosamente sus quincenas como servidora pública.
Elisa Ayón Hernández se vio involucrada en un escándalo a raíz de que se dio a conocer una grabación en la que con palabras altisonantes les pedía a los trabajadores de la Dirección de Panteones del municipio que repartieran “lo que reciben” y si rehusaban hacerlo, simplemente los amenazó con quitarles el trabajo. Otro tanto hizo con los comerciantes fijos, quezque para evitar que los ambulantes se instalaran en las calles de Guadalajara… Esta mujer es una de las muchas muestras de cómo se las gastan nuestros políticos cuando son autoridad y sienten que sólo sus chicharrones truenan.
Lamentable, pero cierto. Tan cierto que estamos llenos de ejemplos de esta naturaleza, provenientes de políticos de todos los partidos. Y no necesitamos ir hasta Jalisco para conocer casos similares de corrupción descarada por parte de nuestras autoridades, que no descartan las amenazas para “convencer” con la máxima de “pagas o cuello”.
No pasa día sin que nos enteremos de algún político que participe en caso de corrupción, en cochupos, en abusos de poder –porque para eso se pintan solas algunas autoridades que suelen tomar vengancitas contra los ciudadanos que les caen mal— que, por añadidura, se confirman y que sin embargo, en la mayoría de los casos no pasan de ser asuntos mediáticos, porque no hay castigo ya que las autoridades mismas evitan que ocurra, así ellos se conviertan en cómplices en esa nube de impunidad que todo lo diluye.
Veamos, por ejemplo el caso mencionado líneas arriba sobre la regidora priísta de Guadalajara Elisa Ayón Hernández, la que, como decíamos, fue balconeada por pedirles a los empleados del ayuntamiento de Guadalajara que “se mocharan” con los cobros de los inspectores de panteones y así mantener su empleo, el de ellos obviamente… Al parecer, además, no es la primera vez que la regidora se corrompe, sino tiene tras de sí y a pesar de su juventud, un amplio historial de peticiones de “mochadas”… El caso es que ya le cayó el chahuistle a ella, pese a que les había pronosticado a los empleados del ayuntamiento que les caería tal amenaza si no le entregaban la cuota establecida por ella misma.

Los hechos que involucran a doña Elisa Ayón Hernández ocurrieron el año pasado y a partir de ser del dominio público mediante la grabación en la que la señora se da a las amenazas en contra de los empleados y de comerciantes, elevado el clamor público, en el ayuntamiento se tomó la decisión de que debería ser sometida a juicio político. Entonces se puso en marcha ese proceso que puede llevar meses, es decir el tiempo suficiente para que en general todos olvidemos el asunto y al inculpado.  

De todos modos, la Comisión de Responsabilidades, que así se llama aunque pocas veces halla al “responsable”, inició trámites que culminaron en las razones esgrimidas para iniciarle el proceso a la señora Ayón Hernández, quien por cierto había presumido sus ligas con el alcalde de Guadalajara, pero que éste se mantuvo discretamente a un lado… Para llegar a tal propuesta del cuerpo edilicio, tuvo que mediar una denuncia ciudadana, porque por lo visto, no fue suficiente el “enriquecimiento inexplicable” de la señora Ayón Hernández quien cuenta con “nueve casas y otros bienes”.
Por cierto que muy al estilo que ya conocemos, cuando en días pasados Ayón Hernández aceptó la cita para dar las explicaciones que requería la Comisión de Responsabilidades, la señora se presentó, pero quiso cambiarles la jugada y pretendiendo impedir que se realizara la reunión les gritó que había solicitado al Congreso juicio político contra los integrantes de la Comisión por “entrometidos”. ¡Cómo se atrevían!
Por lo visto es la reacción común de las nuevas huestes del nuevo PRI. Y con eso no quiero hacer comparaciones, pero lo cierto es que lo hemos visto demasiadas veces en estas juventudes cuyo poder se les sube a la cabeza y los ofusca.
Para seguir con este caso que nos recuerda a otros muchos, Elisa Ayón Hernández, está ahora en espera de que se le integre el expediente con las declaraciones que han hecho los comerciantes en su contra, así como los empleados concretamente de la Dirección de Panteones de Guadalajara a quienes ella les exigió cuotas y hasta realizar hechos ilegales.
Como los tiempos de la justicia no son ni prontos ni expeditos pese a que así lo asegura la publicidad, pasarán tres semanas para que se recopilen las pruebas necesarias, tanto en lo que se refiere a las acusaciones, como a las respuestas que pueda dar la acusada. Después del plazo y en caso de que sí proceda, la sanción puede ser desde “una amonestación hasta una inhabilitación por 20 años”…lo que hace suponer que todo mundo olvidó lo del enriquecimiento inexplicable y que, finalmente, el hallar a un servidor público in fraganti en actos de corrupción tampoco es demasiado grave, según podemos observar por lo que está ocurriendo con esta mujer que agravió a ciudadanos y a los empleados del ayuntamiento que se supone presta sus “servicios” y cobra por ello… Así se las gastan…