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Graco y Zacatepec

Porque las noticias negativas (violencia, inseguridad, etc.) son más que las positivas, éstas suelen pasar de largo. Insistente en el tema de los ingenios Emiliano Zapata y La Abeja, el Gobernador Graco Ramírez dio la buena nueva: el gobierno federal suspendió las licitaciones de ambas fábricas azucareras, al menos por ahora, así que será cuestión de seguir insistiendo ante el gobierno de Enrique Peña Nieto para que no sean privatizados. Una historia brevísima: Lázaro Cárdenas del Río concibió al ingenio de Zacatepec como un proyecto socialista que emancipara a los campesinos y obreros por medio de la cooperativa. Pero nunca funcionó como tal, puestos los gerentes por los presidentes de la República, no por el voto mayoritario de la asamblea de “cooperativistas”. Tan poderoso en lo político y en lo económico era el ingenio, que Morelos tenía un gobernador que despachaba en Cuernavaca, y un vicegobernador, amigo del presidente en turno que dictaba órdenes desde la gerencia del ingenio. Cuando llegaba la zafra, los lugareños decían que la fetidez del río era porque olía a dinero y no a causa de la contaminación por la descarga de los desechos de la molienda. Todo mundo traía la cartera llena, y el comercio de la región rebozaba riqueza. Estaba también el equipo futbolero de Zacatepec, mantenido por el ingenio, con estadio lleno cada dos domingos, pues a los cooperativistas descontaban de sus liquidaciones los boletos por anticipado. Pero nadie chillaba. La oncena daba satisfacciones a la fanaticada, cuando no se coronaba campeón, era la base de la selección nacional y de la liga cañera, que tenía más de diez mil jugadores, salían “cracks” para dar y prestar. Y todos contentos: gobierno, obreros, campesinos metidos en el cuerno de la abundancia del ingenio... hasta que llegó a la Presidencia Carlos Salinas de Gortari y le echó el ojo a las paraestatales para privatizarlas y perpetrar el gran negocio con sus amigos, los empresarios de cuello blanco y mañas negras. Dócil al neoliberalismo dictado por Estados Unidos, Salinas argumentó que las paraestatales eran barriles sin fondo. Y era cierto, pero también fuentes de subsistencia para millones de mexicanos. El grupo Scorpio compró otros y los de Zacatepec y Cuautla, a precios de remate y con la sospecha de pagar sumas adicionales “por debajo de la mesa”. Entonces empezó el tobogán de los ingenios; de entrada salieron despedidos más de mil obreros de la fábrica de Zacatepec. Que entrara en vigor el Tratado de Libre Comercio y la industria azucarera entrara en crisis, fue la misma cosa. Estados Unidos empezó a inundarnos de fructuosa de maíz, comprada por las industrias refresquera, dulcera, galletera, etc., y las factorías azucareras parecieron perfilarse al aniquilamiento. Luego vendría el “rescate” de los ingenios... y el “descubrimiento” de los grandes fraudes que perpetraron los empresarios (amigos de Salinas). Negocio redondo, igual al de las autopistas, primero privatizadas y más tarde reestatizadas cuando los compradores se quejaron de que no les resultaron rentables y Ernesto Zedillo los complació, decretando el rescate carretero que fue a parar a la panza del Fobaproa... ME LEEN MAÑANA.

perez.duran@diariodemorelos.com
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